HARÁN DE LOS CEMENTERIOS SUS CATEDRALES Y DE LAS CIUDADES VUESTRAS TUMBAS - Darío Argento y Lamberto Bava, 1985



CINE-FÓRUM LITERARIO PARA EL DESARROLLO DE UNA CULTURA APOCALÍPTICA Y EL ESTUDIO DE LA DEMONOLOGÍA

domingo, 19 de julio de 2026

¡Que ardan los televisores!

 


Demons 2 era y es ese lugar donde la demonología y la crítica a la televisión y a sus excesos confluyen, sin demasiadas pretensiones más allá del susto fácil y la hemoglobina, pero ahí está todo expresado: la hipnosis colectica producida a través del la programación televisiva entendida como forma de evasión, y la imagen televisiva como medio a través del cual los demonios entran en nuestra vida. ¿Mirar la televisión puede ser una forma de espiritismo? ¿de invocar y atraer hacia nosotros a los espíritus malignos?. Es más, entonces mirar cine de terror, sin los necesarios filtros, como hacen algunos personajes de la película, puede ser una forma de abrir una ventana hacia el mundo de los demonios. 

Fijémonos: la película empieza como queriendo ser la secuela de Demons, la secuela que todos queríamos ver. Pero posteriormente se convierte en un reboot de aquella donde los personajes son los que miran la verdadera secuela de Demons, y al querer mirarla son condenados al infierno, a excepción de la inocente pareja, acompañada de un bebé, que sobrevive al final. Traducido: si quieres ver la secuela de Demons, has de saber que respondes, como ser manipulado y consumista, a una estrategia comercial y de marketing que, en el trasfondo de la realidad que nadie puede percibir, está dirigida por Satanás. El televisor es un invento satánico y los niños no deben ver esas cosas. Por ahí anda el juego y el mensaje de carácter irónico de Demons 2. La mala de la película, por otra parte, es Sally, la chica malhumorada que está celebrando su cumpleaños y que será el hilo conductor hasta el final. El mal humor de Sally se apaga con la hipnosis inducida por el televisor, ese medio de evasión que termina envenando el alma. ¿Y qué hace un niño de 7 años solo en casa viendo cine de terror?. 

El edificio ultratecnológico donde transcurre la acción se convierte en imagen del tipo de sociedad que se estaba configurando ya en aquella década: la vida del vecindario regida por la programación televisiva y las fiestas banales, terreno abonado para que los demonios campen a sus anchas y lo arrasen todo. Como cuento de terror, tiene esos ingredientes que la hacen "mágica": desde el momento en que el edificio se queda sin luz, y los residentes empìezan a iluminar la escena con la luz de las velas, y los rugidos demoniacos acechando desde los pasillos, escaleras, el foso y el hueco del ascensor. El cine de terror no hace una demonización de la sociedad, te hace imaginar el lado oscuro de tu vecindario, que un día de repente todos enloquecieran:



Al final, la pareja de inocentes conciben un bebé, algo que Sally parece odiar y por eso va a por ellos, pues la nueva vida encarnada en un bebé, y el amor de una madre, vencen a todas las manipulaciones y a todos los hechizos demoniacos. La secuencia donde el protagonista incendia los televisores para impedir que los demonios se apoderen del mundo es catárquica y contiene todo el mensaje de la película: ¡QUE ARDAN LOS TELEVISORES!. La televisión te posee con sus entretenimientos, mentiras o medias verdades y sugestiones. Una forma de posesión demoniaca.


miércoles, 1 de julio de 2026

El averno de la mente

 


Tony Randel dirigió en 1988 la segunda parte de la obra cumbre de Clive Barker, aquella en la cual se establecía una red de pactos y relaciones entre el mundo de los demonios (cenobitas) y los humanos que buscan dar rienda suelta a sus perversiones. Era evidente que la obra de Barker no era una fantasía al uso sobre demonología, sino ante todo un despliegue de creatividad donde lo onírico servía al propósito de proyectar o expresar simbolicamente el abismo interior del artista, siendo ante todo un relato sobre el deseo y la lujuria carnal. Siguiendo este hilo, el sentido del cine fantástico, por encima de lo creativo o lo poético, siempre ha sido el de llevarnos a una cosmovisión del mundo de tipo tradicional, donde las realidades espirituales (ángeles o demonios) que habitan más allá de las posibilidades de la percepción humana, se representan con las formas más diversas y, a veces, grotescas. La película de Tony Randel, en ese sentido, es una salvajada visual, bizarra y perturbadora, que en cierto modo supera a la cinta de Clive Barker, y llega a un cierre y resolución que, a pesar de la retahila de secuelas que vinieron después, supone un punto y final a un perfecto díptico donde al final resulta que los cenobitas son seres humanos que degeneraron, movidos por el deseo, hasta convertirse en seres infernales. Toda la fantasía, lejos de ser una demonología clásica, se convierte en expresión surreal de lo más oscuro de la condición humana, independientemente de la existencia de los demonios, a la cual se accede por medio del cubo mágico que, al ser manipulado, dibuja formas geométricas que abren puertas en la mente humana hacia el averno. Un averno que está dentro y fuera de nosotros. 

jueves, 25 de junio de 2026

Doble sesión: de Verhoeven a Buechler

 



Dejemos apuntado una doble sesión de cine que en sí misma es un ciclo y una lección de demonología. En primer lugar, la película Instinto Básico de Paul Verhoeven, cine irónico, cine que muestra y dice lo contrario a lo que debe ser o al bien moral. En su momento, se decía que la película es asquerosa por todo lo que muestra: personajes enfermos de lujuria, la belleza femenina banalizada y prostituida, cinismo, materialismo extremo y superficialidad. Pero, como ya han apuntado otras voces muy sabias, Verhoeven es un cineasta irónico que denuncia aquello que muestra en la pantalla, seguramente apuntando directamente a la industria del cine. Instinto Básico es una película que, sin recurrir a elementos de la fantasía popular, te muestra el aspecto demoniaco de la realidad, y se ven demonios casi en cada uno de sus planos. La referencia a Hellraiser no es para nada casual, pues es el mismo mensaje de la película de Clive Barker pero prescindiendo de elementos fantásticos y mostrado en un trhiller policiaco. 

Esto nos lleva, en la segunda parte de la sesión, a El Morador de las Tinieblas, joya del Videoclub de los ochenta. El problema, respecto a Instinto Básico, es que, ante una masa de espectadores - como por desgracia sucedió a principios de los 90 - desprovistos del necesario filtro, normaliza el mal, porque quien contempla el mal, lo esta invitando a entrar en su vida. Otros pueden pensar, y con fundamento, que la película nos hace conscientes del mal en la sociedad de consumo, y nos previene contra las seducciones de la mujer o el hombre perverso, y por tanto la película instruye y educa si se tienen los filtros adecuados. Sea como sea, podemos considerar una anomalía el que cineastas como Verhoeven tengan la relevancia y cobertura comercial que tuvo en este caso, y que son obras cuyo mensaje y propósito debería circular en ámbitos muy restringidos y bajo determinados filtros. Volviendo a El Morador de las Tinieblas, ofrece una muy fluida moraleja sobre los artistas que de un modo u otro representan el mal en sus obras, y cómo la contemplación del mal, tanto por parte del creador como de su público, es una invitación a que ese mal entre en nuestras vidas. Es más, el artista, como creador del imaginario colectivo, permite que los demonios adquieran una cierta "materialización" corporal, que es como se manifiestan a través de la fantasía popular. En este caso, una suerte de mezcla entre el hombre lobo, el Bigfoot y un goblin u orco de las sombras.  

viernes, 19 de junio de 2026

"Es como una noche de San Juan, pero a lo bestia"

 


Pongamos que, a pesar de tanto yanquicentrismo, globalismo, pseudociencia y religión luciferina new age, Encuentros en la tercera fase es la película que mejor evoca el inicio del verano y el signifcado de las noches de verano, lo ha sido desde siempre y ahora no está de más volver a reconocerlo. La odisea de Roy Neary, desde la salida de su hogar hasta las alturas de la "montaña del diablo",  tiene ese sentido de mirar primero hacia las estrellas del cielo nocturno, escuchar la llamada y finalmente ascender a los cielos. Al cielo que cada uno tiene en el alma, pero que está ahí arriba, compuesto de luceros que nos dicen algo, aunque no siempre habremos sabido definir el qué. Como la noche de San Juan, para quienes prefieran pasarla en la cima de un monte, las noches de verano en sí mismas, que tanto invitan a tomar el fresco mientras contemplas las estrellas, son el tiempo para soñar con otros mundos, otros seres inteligentes que nos esperan en algún lugar de allá arriba, y admirar la creación de Dios y sus misterios. 

miércoles, 17 de junio de 2026

La realidad daimónica

 


Conocida también como Ragewar, la película que en tierras hispanas conocimos bajo el título de El amo del calabozo- Dungeonmaster (1984) describe, efectivamente, un furioso duelo entre magos donde la magia aparece representada en su vertiente arcana y en su manifestación moderna, lo que sería la tecnología y el rayo láser tan característico de la época. Además de toda la imaginería que despliega, respecto a monstruos  y apariciones demoníacas muy diversas, ofrece una potente imagen de resistencia moral frente a las tentaciones de Satanás. En principio, el personaje central, un nerd enfrascado en sus habilidades en el terreno de la informática, lo cual le lleva a tener problemas de relación con la mujer, termina siendo una cualidad y un poder que le permitirá enfrentarse con éxito a Mestema, un demonio del averno cuyo objetivo es separar al hombre de la mujer, destruir matrimonios y tentar utilizando a la venus perversa, la mujer de rojo que aparece en el significativo prólogo de la película; bajo control experimental, Paul es seducido solo hasta cierto punto en que un séquito de diablos apartan a la mujer de su presencia con el objetivo de manipular el eros a su antojo.

Esta película es cine fantástico genuino y muy especial, que habla de cómo la dimensión espiritual y daimónica de la realidad transcurre de forma paralela a la realidad cotidiana, a nuestros problemas, disyuntivas o quehaceres diarios, donde los demonios tratan de desviarnos del camino recto. Una dimensión a la cual el protagonista accede mediante el acto de dormir y soñar, principalmente, pero por otra parte es el mismo Mestema (los daimones) quien lo introduce en el reino del Averno desde el estado de vigilia aparentemente normal. Un cine genial y que ya parecía extinto, hasta que, por cierto, recientemente ha llegado Masters of the Universe (2026), la culminación y obra maestra definitiva sobre ese mismo mensaje y contenido (lo mismo que hace Spielberg en El día de la revelación: desde la mitología ufológica en su caso, revelar que el ser humano vive en una realidad poblada de otras inteligencias de carácter interdimensional). Una lástima que, por lo visto en la taquilla, sean obras condenadas a habitar en un reducido nicho.

viernes, 15 de mayo de 2026

Noches de cruces y oraciones

 


Una cosa a considerar ahora que se acercan las noches de verano, y retomando el concepto de nocturnidad en el cual la noche es igualmente un hecho físico y un estado espiritual de debilidad, de mayor riesgo para la persona y el organismo humano, porque por la noche las defensas disminuyen y en cierto modo la muerte se apodera de los cuerpos, la actividad del inconsciente aflora en su caos demoniaco y el orden racional, los filtros y la adecuada conexión con Dios se reducen drásticamente. Refugiarse de los malos espíritus en el hogar es solo una parte de lo que hay que hacer, porque los ataques espirituales siguen estando ahí, así como los magos negros trabajan por la noche para enviar malos espíritus allí donde estemos. Se trata, por tanto, de ser conscientes de que en las noches de verano, en Walpurgis, hay que intensificar la vigilia y la oración, más incluso que en tiempos de samhein, porque la efervescencia de la primavera-verano invita a que las almas débiles cometan excesos nocturnos. Es una época del año en la que muchas personas aprovechan la noche para pasarla fuera de casa, buscando refrigerio, y aunque hay formas muy sanas de pasar las noches, sabemos que las fiestas desmedidas, el acohol, la delincuencia y las drogas hacen su tarea destructiva. Muchas personas, especialmente por los jóvenes, corren peligro en las noches del verano, por eso hay que mirar la Cruz y orar para que los ángeles de Dios protejan, en la medida de lo permitido, a las jóvenes almas. 

domingo, 31 de agosto de 2025

La cenicienta y el cascarrabias

 


La noche de los Demonios (1988) es otra pequeña joya que puede ser ubicada dentro de la tradición europea de Bava y Argento, a pesar de ser norteamericana. Al igual que Demons (o Evil Dead de Sam Raimi), película alejada del mainstream, hecha con cuatro duros pero con ingenio y talento. Oscura, satírica, a menudo claustrofóbica, ofrece un manual básico de demonología al mostrar de forma clara, y hasta demasiado estereotipada, cómo las personas que tienen actitudes perversas serán en primer lugar y más facilmente poseidas por demonios. Por contra, la joven protagonista, simbólicamente disfrazada de cenicienta, representante de la pureza, es la que sobrevive al final junto al hijo de un pastor protestante. El que, en este caso, no sobrevive, es el anciano cascarrabias que le pone voz a la censura contra los vicios y las fiestas nocturnas de la juventud estadounidense tan propia de este tipo de películas, haciendo una especie de sustitución de la gamberrada final de Lamberto Bava en Demons, quien mató a su cenicienta como un modo de distanciarse del planteamiento inicial según el cual la virgen pura y santa debe sobrevivir. Aquí sobrevive la cenicienta a cambio de matar ( ¡y de qué manera! ) al representante de la moral cristiana, en una suerte de ejercicio de moralismo autocrítico.