"Harán de los cementerios sus catedrales y de las ciudades vuestra tumbas" (Bava y Argento, 1985). Y es cierto, vivimos tiempos oscuros, y desde el 2020 podríamos decir que hemos vuelto a la edad media, lo cual es fortuna y no, como suele pensarse, una desgracia. Vivimos en una edad media real y mitológica, donde las pestes, las guerras, la incertidumbre, el fin del mundo y el carácter demoniaco de la realidad están mucho más presentes. Los demonios existen, y la victoria final de Dios sobre el Dragón se acerca. Esta bitácora explora, entre otros asuntos afines, la lucha contra el Dragón tal y como se ha representado en el cine y en las artes populares.
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lunes, 11 de marzo de 2024

Victimismo demoniaco




Si consideramos que el cine de terror lo que hace es representar y mostrar aquellos aspectos demoniacos de la personalidad humana y de la realidad que normalmente no podemos percibir, Evil Dead (2013) se inspira, desde su mismo prólogo y durante la mayor parte de su desarrollo, en la idea de la víctima aparente que en realidad es el verdugo y destructor de las almas, ese tipo de persona tóxica que intenta ocultar su culpa o responsabilidad a base de lloriquear o de culpar a los demás. La moraleja consiste en que, si nos dejamos engañar o de alguna manera tratamos de acercarnos o dialogar con la persona tóxica, los demonios devorarán nuestra alma.


Hay toda una historia personal, íntima y familiar en torno a esa cabaña en el bosque, historia que conecta el presente con el pasado, y que centra nuestra emoción y atención en los dos hermanos protagonistas. Es también una historia sobre un grupo de amigos que quieren reencontrarse y mejorar relaciones. No se entra en demasiados detalles, pero eso la hace humanamente más versátil y dramática que la película de Sam Raimi, su referente. Todos acuden a esa cabaña para mejorar sus vidas, pero al abrir la puerta a los demonios sucede justo al contrario...en principio.


El victimismo se encarna en la chica protagonista, que es drogadicta. Cuando sus amigos tratan de ayudarla, impidiendo que abandone la cabaña, casi parece que ellos son los perversos y que ella es la víctima, que además manipula a su hermano y trata de culpabilizarlo. En este punto la película tiene cierta ambigüedad, algunos espectadores pueden empatizar más con el enfermo y el débil, otros considerar que obligarla a no abandonar su retiro en la cabaña es una forma de control justificada por la gravedad del caso. Pero el prisma demonológico está muy claro: ella es la primera en ser poseída por ese demonio femenino del bosque, por su actitud victimista y su rebeldia, lo cual la hace un perfecto recipiente para los demonios.


A partir de ahí, toda la película es una exposición de cómo los demonios pueden influir, engañar, manipular, a base de fingir cosas que no son, de culpabilizar falsamente, de dar lástima a sus víctimas como forma de atraer, tentar, o controlar el pensamiento y la emoción del otro. 


Formas de protegernos contra esos demonios: la película muestra varias, como la purificación por el fuego ( símbolo de purificación por el fuego del Espíritu Santo ) el desmembramiento ( la aniquilación del cuerpo representa la destrucción del ego ) y el enterramiento (morir y nacer de nuevo). Solo cuando David resiste y afirma que ese demonio medio enterrado no es su hermana Mia, superando el engaño, consigue enterrarla y "resucitarla". Curiosamente, ahora es ella la que tiene el poder de vencer al demonio femenino del bosque, y lo vence aplicando el desmembramiento mediante sierra eléctrica. ¿No sería ese demonio femenino una contraimagen de sí misma, una forma de vencer esa parte de su ego que estaba bajo influencia demoniaca?. En definitiva, el personaje que de inicio era enfermo y débil, es finalmente el único que sobrevive, encuentra su redención y camina hacia un nuevo amanecer, mientras que los "fuertes" y "sanos" son devorados por los espectros de la noche.   



martes, 5 de marzo de 2024

La nueva Demons

 


Ni El exorcista, ni Demons, ni Posesión infernal son películas que hoy en día podamos decir que provocan verdadero terror. El exorcista es una obra de culto si la consideramos una película teológica cristiana sobre la guerra espiritual, pero ha envejecido mal porque ya somos tolerantes o hasta indiferentes a sus formas en la representación de lo demoniaco, igual que las anteriormente mencionadas. Parece que, muy consciente de todo ello, Fede Álvarez realizó esta Evil Dead, que no debe considerarse ni un remake ni tampoco un reboot de la película de Sam Raimi, sino esa película de terror demoníaco actualizado que supera a sus referentes y está aquí para ser el equivalente de ahora a aquellas escalofriantes sesiones de cine. Si ese horror, por cuanto nos lleva a considerar que el oscuro mundo de los demonios existe y está siempre esperando a que le abramos una puerta que les permita devorar nuestras almas, forma parte de la Fe, la creencia o la experiencia religiosa, se diria que el escalofrío, aunque prescindible, al igual que el horror atmosférico, se agradece.