"Harán de los cementerios sus catedrales y de las ciudades vuestra tumbas" (Bava y Argento, 1985). Y es cierto, vivimos tiempos oscuros, y desde el 2020 podríamos decir que hemos vuelto a la edad media, lo cual es fortuna y no, como suele pensarse, una desgracia. Vivimos en una edad media real y mitológica, donde las pestes, las guerras, la incertidumbre, el fin del mundo y el carácter demoniaco de la realidad están mucho más presentes. Los demonios existen, y la victoria final de Dios sobre el Dragón se acerca. Esta bitácora explora, entre otros asuntos afines, la lucha contra el Dragón tal y como se ha representado en el cine y en las artes populares.
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lunes, 26 de julio de 2021

La cruz frente a las huestes de maldad

 


Porque todos vosotros sois hijos de luz, no somos de la noche ni de las tinieblas. Primera de  Tesalonicenses 5:5


1.Acerca de las tinieblas y de los Espíritus del aire

Noche, tiniebla, oscuridad. Estos sustantivos son sinónimos, utilizados en el lenguaje de la biblia como una forma de referirse al Mal. Normalmente diferenciamos el hecho físico (un cielo oscuro por la ausencia de la luz del sol filtrada por la atmósfera) del hecho metafórico (un estado espiritual, ausencia de conocimiento, presencia del mal, etc). Pero en la narrativa literaria o cinematográfica, como en el caso de la película de Tom Holland, se utiliza un concepto integrado en el que la noche en sentido astronómico se corresponde con la presencia o el reinado de las huestes de maldad espirituales. Por contra, la luz se corresponde con el día, el reinado de la santidad y de las luces del discernimiento espiritual. Si vamos al relato de la creación, en Génesis 1: 3-5, vemos cómo Dios crea la luz como algo bueno, separado y distinto de la oscuridad y de la noche. Por tanto, desde la misma creación del mundo quedó establecido que la noche es maligna. Consecuentemente, cada día, al caer el sol, el hombre santo debe retirarse a sus aposentos, buscar la luz del hogar y meditar en la luz espiritual, puesto que allí fuera, y hasta los primeros destellos del nuevo sol, está el territorio de los demonios y de los seres humanos que cometen iniquidad.



 Por otra parte, veamos qué son los Espíritus del aire. Desde una base folclórica, la figura del vampiro está muy relacionada con la del "ave nocturna", como el murciélago, y en esta película en concreto aparece como un ser alado que repta en la noche en busca de su presa. En cierto pasaje de la Biblia (véase Apocalipsis 19: 17-18) se describe a los demonios como "aves que vuelan en medio del cielo", y que son invitadas por el ángel de Dios a comer la carne de los condenados. Como podemos ver, la figura cinematográfica del vampiro como devorador del alma y de la carne de sus víctimas es una imagen folclórica de los atributos reales de los demonios según los describe la Biblia. Por otro lado, investigadores como el ex-jesuita Salvador Freixedo llevan décadas denunciando la presencia de criaturas malignas que se alimentan de las emociones humanas, y de la misma sangre derramada en las guerras. En conclusión, los vampiros, como tales, no existen, pero en demonología existen unos indicios y una base bíblica acerca de esos espíritus del aire.  

2. El diablo quiere corromper a la novia de Charley  

Pongamos que el verdadero hilo conductor de la película es la relación entre Charley y su novia Amy, así como el rol de Charley consiste en salvar a las mujeres de las garras de misteriosos hombres nocturnos. En la primera secuencia de la película es fundamental atender a lo que se dice en la ficción representada en un programa televisivo, en la cual una mujer perversa (es decir, poseída) seduce a un hombre común hasta la aparición de Peter Vincent y su particular exorcismo. Del mundo ficticio de la televisión a la vida real de Charley: Amy es una chica estrecha, casta, pura, responsable. Ella en principio no es creyente, pero se encarga de dirigir la atención de Charley hacia la demonología, aunque sea la demonología de un farsante de la televisión. La película debe ser leída en ese sentido: de los vampiros televisivos de Vincent, al vampiro que aparece en la vida real de Charley, y a los vampiros de nuestra vida cotidiana, es decir, cómo se manifiesta el mal en nuestra vida y cómo son los vampiros de la vida real, que aunque no vuelan y no tienen colmillos, su actitud y conducta son igualmente perversas. Y qué función cumple la Cruz de Cristo en todo esto...

3. Frente a los visitantes nocturnos, velas y cruces

Esta imagen de la película es sumamente interesante:


Sabemos que los demonios están sujetos a Dios, y no pueden dañar a los seres humanos salvo que estos, consciente o inconscientemente, por conocimiento o por ignorancia, les abran la puerta para que entren en sus vidas. Es lo que le sucede a la madre de Charley, haciendo que un espectro nocturno campe a sus anchas invadiendo la intimidad de un hogar ajeno. Aquí volvemos al terreno de los visitantes de dormitorio, o los ataques satánicos que algunas personas sufren durante la noche. No son figuras tan definidas y atractivas como Chris Sarandon, normalmente son solamente presencias, figuras negras que reptan y pueden hacer algún daño físico o sólo intimidar, pesadillas recurrentes, olores fétidos, inexplicable aparición de insectos, etc. Cuando una persona sufre estos ataques satánicos necesita la protección de Dios, y para ello necesita oración y comunión verdadera. Es lo que refleja la secuencia en la que vemos la habitación de Charley repleta de cruces, velas e iconos de santidad. Evidentemente toda esa parafernalia externa es innecesaria, ya que de lo que se trata es de una transformación espiritual a nivel íntimo, aunque funciona perfectamente en la película como modo de expresar que Charley está en proceso de santificación, creciendo en la Fe. Y por cierto, no olvidemos tampoco que es Charley quien, por su vouyerismo, provoca el inicio de los ataques satánicos. La película avanza desde el pecado hacia la santificación.

4. La cruz no tiene poder si quien la maneja no tiene la suficiente Fe   

En su primer duelo con el vampiro, el farsante Peter Vincent fracasa, la Cruz es destrozada por la mano de Jerry Dandrige, expresión de cómo esos amuletos baratos no tienen poder en sí mismos. No obstante, la película incluso llega a trazar un arco espiritual para este personaje hasta otorgarle una redención, y en un momento posterior Peter Vincent logra vencer el Mal con una cruz física y con la cruz del corazón, es decir, de una Fe restablecida. Fijémonos en cómo la película utiliza el elemento externo y físico de la cruz para establecer una definición de la Fe y la relación con Dios. "Hace falta mucha Fe para que esto funcione", es decir, sólo podemos vencer el mal cuando tenemos una verdadera relación con Cristo. En las películas la Cruz se usa como arma que hace retroceder al espíritu maligno de turno, en la práctica de la vida real debemos tener la Cruz de frente, siempre mirando a la Cruz, y tener la Cruz en el corazón, meditando en el sacrificio de Cristo. Eso hará que el mal que habita en nosotros retroceda y quede subyugado al poder del Espíritu Santo. 



5. El mal acecha en las discotecas, el mal quiere destruir la inocencia


El ocio nocturno es sin duda uno de los principales ámbitos de actuación del mal. Depende del tipo de música que se escucha, depende de cada persona y de todos los matices que queráis aportar, pero básicamente una discoteca es un lugar que perjudica la salud mental y física de las personas, y donde acuden muchas personas guiadas por demonios, sean o no conscientes de ello. Por eso es un gran acierto de la película el situar el momento en el que el diablo empieza a poseer el alma de Amy, la chica estudiosa, casta y pura, en una discoteca. Más que un momento, es el desarrollo de un ritual erótico de seducción e hipnotismo. El rostro de Amy, al compás de gestos obscenos y música estridente, comienza gradualmente a transfigurarse y va tomando una expresión un poco más perversa. Es realmente una de las secuencias más memorables y significativas de la película. Finalmente, el alma de Amy será liberada sólo tras la destrucción del mal encarnado en Jerry Dandrige, a golpe de luz que quema como el fuego, puesto que, como dice la Palabra de Dios, no hay conciliación posible entre luz y tinieblas.

En conclusión, la película, entre tanta parodia, ofrece su ración de símbolos cristianos y su parábola sobre el poder de la Cruz de Cristo, y sobre el retorno a la creencia en el mundo de lo espiritual.   

lunes, 19 de julio de 2021

Díptico ( Perder y recuperar la Fe )

 


Desde el clásico de 1985 hasta su relectura a manos de Craig Gillespie en el 2011, Fright Night sería como una única pieza que resume, a golpe de parodias y actualizaciones del mito, y desde una perspectiva adolescente, el trayecto espiritual de quienes nunca conseguirán "madurar", es decir, dejar de creer en lo sobrenatural. Parece que la versión de Gillespie no hace otra cosa que explicitar y ponerle puntos sobre las íes al film original de Tom Holland, el cual presentaba a los aficionados al cine fantástico y de terror como gente particularmente sensible a la presencia del Mal en un sentido espiritual, seres ridículos a los que nadie podrá creer. Y volveríamos a la cuestión planteada en una entrada anterior; si el cine de terror es simplemente un entretenimiento morboso, o también una forma de alimentar la inquietud religiosa. Así pues, la película muestra a un Charley Brewster que traiciona su pasado, su amistad con los rechazados y marginados y  su Fe para poder gozar de la mujer, planteada aquí, muy acertadamente, como un cebo hipersexualizado usado por el Enemigo con la finalidad de apartarnos de la lucha espiritual. Una vez más, la sensualidad femenina aparece como objeto que debilita y distrae, pero sólo hasta el momento en que ella empieza a creer y a participar de la lucha, acompañando a Charlie en ese retorno hacia la Fe. En ese sentido, la película tiene una conclusión que puede parecer idealista e inalcanzable, en la cual Charlie se queda con todo, con la Fe y con la chica, sin tener que elegir entre un camino u otro. Hay otros detallazos interesantes y a tener en cuenta. La presencia de la Cruz de Cristo, que en el filme de Holland estaba mucho más asociada al poder espiritual y tenía mayor protagonismo, aquí reduce su poderío e importancia en beneficio de clavos y estacas bendecidas por San Miguel. Pero sobre todo ese tramo final de la película, con Charley ataviado con ballestas, balas y pasamontañas a la caza del vampiro, nos vuelve a recordar que siempre estaremos a tiempo de recuperar la Fe, pero al precio de convertirnos en seres absolutamente ridículos. Es un signo de estos tiempos en los que vivimos.

martes, 23 de junio de 2020

Sobre los "no muertos"

Abraham Van Helsing - Alchetron, The Free Social Encyclopedia


Conforme a lo que llevamos andado hasta ahora, parece ser que el mito acerca de los vampiros tiene una carga tan enorme de folclore, y de otros orígenes no siempre bien definidos, que nos llevaría a todo tipo de confusiones respecto al estado de los muertos y al estudio de la demonología. Dicho mito viene a ser un revoltijo de supersticiones o creencias relacionadas con el mundo de las ciencias ocultas. En el campo de la documentación histórica, tenemos en el Tratado sobre los Vampiros -escrito por un monje benedictino del siglo XVIII- un digno referente a tener en cuenta. En aquellas regiones de la Europa oscura (Hungría, Moldavia) se contaban historias acerca de muertos que resucitaban y se aparecían a los vivos. Se alimentaban de la sangre de los vivos, llevándolos incluso hasta la muerte, y disponían de un semblante vigoroso y esbelto (al contrario de las representaciones que hemos visto en el cine). Así pues, la resurrección física literal se combina con el mundo folclórico acerca de los espectros o fantasmas y, por otro lado, la ignorancia acerca del verdadero origen de ciertas enfermedades hizo que aquellas gentes atribuyeran la muerte de personas que sufrían una radical pérdida de peso, acompañada de palidez de rostro y gran debilidad física, a la acción vampírica de espíritus malignos. Como ya se ha indicado en esta bitácora, "los muertos nada saben" y no existe otra resurrección física aparte de la que Cristo nos tiene reservada para el día final. Lo que sí sabemos es que los demonios, mediante algún tipo de influencia interna o externa al individuo que está bajo influencia demoníaca, pueden provocar visiones de muertos que aparentemente vuelven a la vida, o incluso podrían de alguna forma materializarse adoptando la apariencia de personas que han muerto, con el objetivo de seducir a los mortales o perpetuar la creencia errónea acerca de la inmortalidad del alma. O, desde otro ángulo, los demonios pueden hacer que veamos aquello que deseamos ver, aunque sea falso, por eso juegan mucho con nuestros sentimientos y con nuestra necesidad de volver a ver a los seres queridos.

Sobre este mito, la película Dracula aporta una síntesis bastante completa. Abraham Van Helsing se convirtió inmediatamente en el gran estereotipo cinematográfico del demonólogo folclórico, y muestra de forma fidedigna algunas de esas reglas que hay que conocer si queremos estar protegidos de posibles ataques demoniacos. Aparece el crucifijo como símbolo del poder redentor de la sangre de Cristo, poder ante el cual el maligno siempre retrocede. Un maligno encarnado (bajo la interpretación y caracterización de Christopher Lee) en el hombre del vestido y la capa negra, siendo mucho más aterrador en aquellos planos que resaltan una figura negra y amenazante, sin rostro, donde el vampiro es realmente, no un ser concreto y con un rostro definido, sino una sombra que acecha. Es un factor constante tanto en la película como en la mitología acerca de los vampiros; combina la presencia física real del vampiro con la idea, más abstracta y escurridiza, del espectro. En otro orden, y siguiendo con esas reglas, las mujeres ( en este caso la tía Lucy) que caen bajo la influencia demoniaca del conde Drácula lo hacen por voluntad propia, por ceder ante la tentación de un Mal seductor. El abrir la ventana por la noche, o dejar la puerta abierta, es el modo de representar la invitación a que el Mal entre en nuestras vidas y destruya nuestra alma. Ante las tentaciones, debemos cerrar la puerta del corazón y las ventanas del alma. Como, de igual modo, debemos tener la Cruz de Cristo sellada en nuestra mente, en todo lugar y circunstancia. A ese respecto, resulta llamativa la forma en que Van Helsing consigue derrotar a Drácula. Desprovisto de un crucifijo regular y bendecido, improvisa haciéndose con dos candeleros con los que puede formar el símbolo de la Cruz. Y, por supuesto, la Luz destruye a las tinieblas.