HARÁN DE LOS CEMENTERIOS SUS CATEDRALES Y DE LAS CIUDADES VUESTRAS TUMBAS - Darío Argento y Lamberto Bava, 1985



CINE-FÓRUM LITERARIO PARA EL DESARROLLO DE UNA CULTURA APOCALÍPTICA Y EL ESTUDIO DE LA DEMONOLOGÍA

jueves, 25 de junio de 2026

Doble sesión: de Verhoeven a Buechler

 



Dejemos apuntado una doble sesión de cine que en sí misma es un ciclo y una lección de demonología. En primer lugar, la película Instinto Básico de Paul Verhoeven, cine irónico, cine que muestra y dice lo contrario a lo que debe ser o al bien moral. En su momento, se decía que la película es asquerosa por todo lo que muestra: personajes enfermos de lujuria, la belleza femenina banalizada y prostituida, cinismo, materialismo extremo y superficialidad. Pero, como ya han apuntado otras voces muy sabias, Verhoeven es un cineasta irónico que denuncia aquello que muestra en la pantalla, seguramente apuntando directamente a la industria del cine. Instinto Básico es una película que, sin recurrir a elementos de la fantasía popular, te muestra el aspecto demoniaco de la realidad, y se ven demonios casi en cada uno de sus planos. La referencia a Hellraiser no es para nada casual, pues es el mismo mensaje de la película de Clive Barker pero prescindiendo de elementos fantásticos y mostrado en un trhiller policiaco. 

Esto nos lleva, en la segunda parte de la sesión, a El Morador de las Tinieblas, joya del Videoclub de los ochenta. El problema, respecto a Instinto Básico, es que, ante una masa de espectadores - como por desgracia sucedió a principios de los 90 - desprovistos del necesario filtro, normaliza el mal, porque quien contempla el mal, lo esta invitando a entrar en su vida. Otros pueden pensar, y con fundamento, que la película nos hace conscientes del mal en la sociedad de consumo, y nos previene contra las seducciones de la mujer o el hombre perverso, y por tanto la película instruye y educa si se tienen los filtros adecuados. Sea como sea, podemos considerar una anomalía el que cineastas como Verhoeven tengan la relevancia y cobertura comercial que tuvo en este caso, y que son obras cuyo mensaje y propósito debería circular en ámbitos muy restringidos y bajo determinados filtros. Volviendo a El Morador de las Tinieblas, ofrece una muy fluida moraleja sobre los artistas que de un modo u otro representan el mal en sus obras, y cómo la contemplación del mal, tanto por parte del creador como de su público, es una invitación a que ese mal entre en nuestras vidas. Es más, el artista, como creador del imaginario colectivo, permite que los demonios adquieran una cierta "materialización" corporal, que es como se manifiestan a través de la fantasía popular. En este caso, una suerte de mezcla entre el hombre lobo, el Bigfoot y un goblin u orco de las sombras.  

viernes, 19 de junio de 2026

"Es como una noche de San Juan, pero a lo bestia"

 


Pongamos que, a pesar de tanto yanquicentrismo, globalismo, pseudociencia y religión luciferina new age, Encuentros en la tercera fase es la película que mejor evoca el inicio del verano y el signifcado de las noches de verano, lo ha sido desde siempre y ahora no está de más volver a reconocerlo. La odisea de Roy Neary, desde la salida de su hogar hasta las alturas de la "montaña del diablo",  tiene ese sentido de mirar primero hacia las estrellas del cielo nocturno, escuchar la llamada y finalmente ascender a los cielos. Al cielo que cada uno tiene en el alma, pero que está ahí arriba, compuesto de luceros que nos dicen algo, aunque no siempre habremos sabido definir el qué. Como la noche de San Juan, para quienes prefieran pasarla en la cima de un monte, las noches de verano en sí mismas, que tanto invitan a tomar el fresco mientras contemplas las estrellas, son el tiempo para soñar con otros mundos, otros seres inteligentes que nos esperan en algún lugar de allá arriba, y admirar la creación de Dios y sus misterios. 

miércoles, 17 de junio de 2026

Mestema, el tentador (Empire Pictures)

 


Conocida también como Ragewar, la película que en tierras hispanas conocimos bajo el título de El amo del calabozo- Dungeonmaster (1984) describe, efectivamente, un furioso duelo entre magos donde la magia aparece representada en su vertiente arcana y en su manifestación moderna, lo que sería la tecnología y el rayo láser tan característico de la época. Es tal vez la película paradigmática de la productora Empire Pictures, productora que, aunque no lo parezca, también tuvo su propio "evangelio", pues su propuesta de total libertad creativa orientada hacia los mundos del sueño, lo onírico, el horror cósmico, los seres feéricos, etc, planteaba una determinada percepción del mundo cotidiano, y un planteamiento de imaginación daimónica donde la demonología tiene un papel destacado. Volviendo, pues, a El amo del calabozo, además de toda la imaginería que despliega, respecto a monstruos  y apariciones demoníacas muy diversas, ofrece una potente imagen de resistencia moral frente a las tentaciones de Satanás. En principio, el personaje central, un nerd enfrascado en sus habilidades en el terreno de la informática, lo cual le lleva a tener problemas de relación con la mujer, termina siendo una cualidad y un poder que le permitirá enfrentarse con éxito a Mestema, un demonio del averno cuyo objetivo es separar al hombre de la mujer, destruir matrimonios y tentar utilizando a la venus perversa, la mujer de rojo que aparece en el significativo prólogo de la película; bajo control experimental, Paul es seducido solo hasta cierto punto en que un séquito de diablos apartan a la mujer de su presencia con el objetivo de manipular el eros a su antojo.

Esta película es cine fantástico genuino y muy especial, que habla de cómo la dimensión espiritual y daimónica de la realidad transcurre de forma paralela a la realidad cotidiana, a nuestros problemas, disyuntivas o quehaceres diarios, donde los demonios tratan de desviarnos del camino recto. Una dimensión a la cual el protagonista accede mediante el acto de dormir y soñar, principalmente, pero por otra parte es el mismo Mestema (los daimones) quien lo introduce en el reino del Averno desde el estado de vigilia aparentemente normal. Un cine genial y que ya parecía extinto, hasta que, por cierto, recientemente ha llegado Masters of the Universe (2026), la culminación y obra maestra definitiva sobre ese mismo mensaje y contenido (lo mismo que hace Spielberg en El día de la revelación: desde la mitología ufológica en su caso, revelar que el ser humano vive en una realidad poblada de otras inteligencias de carácter interdimensional). Una lástima que, por lo visto en la taquilla, sean obras condenadas a habitar en un reducido nicho.


El argumento de fondo es el siguiente: hay un matrimonio en proyecto, y Satanás-Mestema quiere destruirlo, apartar a Paul de su novia. Para ello, trata de tentarlo y seducirlo, y utiliza las habilidades tecnológicas e informáticas de Paul como reclamo para enfrentarlo a él y para envanecerlo. Es muy importante el gesto final de Paul, cuando decide quitarse el brazalete excalibrator (representación de su ego) antes de enfrentarse a Mestema cara a cara y solo con los puños. Es un acto de humildad y una forma de salir del juego que Mestema, a manera de trampa seductora, le ha propuesto. Paul vence a Satanás renunciando a una parte muy importante de su propio ser, en un claro gesto de abnegación. Por otra parte, el eros y la sexualidad juegan un papel destacado. El sexo es una debilidad de Paul, por eso es tentado y controlado utilizando su deseo sexual como medio para separarlo de su novia, aunque Paul también vence esa tentación.