Las obras del escritor C.S Lewis son un mensaje de espiritualidad aria y europea. En concreto, hay que estar al tanto de obras suyas como Las Crónicas de Narnia, cuento de fantasía épica dirigido principalmente al lector más joven pero perfectamente aprovechable por los adultos como alimento estético y espiritual. Y dado que no siempre tendréis tiempo para leer ciertas cosas, tenemos la película Las Crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario del año 2005, por lo visto bastante fiel a la esencia del libro y un buen resumen de su mensaje. La película no es un simple entretenimiento para los más pequeños de la casa, nos trae la reflexión acerca del paso de las estaciones y, por ende, del tiempo, en el sentido de evolución, aprendizaje, sacrificio, triunfo de la luz y el color sobre la tiniebla helada de la Reina bruja. El poder metafórico es evidente: recorrido desde el reposo invernal hasta la primavera, tiempo de coger la espada y vencer el Mal. No es ninguna obra maestra, pero la película es un lujo a todos los niveles (aunque fue bastante infravalorada en su momento porque todos teniamos el corazón y la atención puestos en la adaptación de El Señor de los anillos realizada por Peter Jackson) especialmente el diseño artístico y la fotografía que le confieren una ambientación y una estética clásica y medieval verdaderamente evocadora y exquisita. Indicar, por último, que a consecuencia de todo ello es una película sobre todo para la Navidad y el invierno.
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