"Harán de los cementerios sus catedrales y de las ciudades vuestra tumbas" (Bava y Argento, 1985). Y es cierto, vivimos tiempos oscuros, y desde el 2020 podríamos decir que hemos vuelto a la edad media, lo cual es fortuna y no, como suele pensarse, una desgracia. Vivimos en una edad media real y mitológica, donde las pestes, las guerras, la incertidumbre, el fin del mundo y el carácter demoniaco de la realidad están mucho más presentes. Los demonios existen, y la victoria final de Dios sobre el Dragón se acerca. Esta bitácora explora, entre otros asuntos afines, la lucha contra el Dragón tal y como se ha representado en el cine y en las artes populares.

sábado, 24 de octubre de 2026

Una jornada de víspera

 


¿Por qué regresan las brujas en halloween?


El Retorno de las Brujas. Esta es la película que ilustra lo que NO debe ser la celebración del halloween, a la vez que señala exactamente hacia sus aspectos más oscuros o morbosos, y a la vez más poéticos y bellos, como ese paisaje de las hojas caducas con sus tonos dorados y amarillos, granates y marrones. Etimológicamente, halloween, All Hallows' Eve, significa víspera de todos los santos, es decir, esa noche previa o introductoria al día de la santidad, tras un mes de Octubre repleto de conmemoraciones del santoral cristiano y católico, es como ese día que aglutina toda la tradición de los santos para venerar con honra y respeto a los que ya se han ido y descansan en la esperanza de la resurrección para vida eterna. Por tanto, en cierto modo, el día de todos los santos entra en pugna contra esa noche de víspera donde lo demoníaco tiene el protagonismo, y lo santo demuestra su poder y victoria frente a lo demoniaco. En pocas palabras, sería como una celebración del triunfo del bien sobre el mal, en la cual, aunque sea una vez al año, la cruz, los rosarios, las biblias, el ritual romano y los padrenuestros lucen junto a las distintas formas o encarnaciones de los espíritus malignos según el imaginario visto en el cine. Por eso, y dado que no es la morbosa víspera aquello a celebrar, sino el día de todos los santos, he aquí las películas de tema fantástico, terror o religioso, que de verdad reflejan y acompañan a esa peculiar atmósfera del día de todos los santos: El exorcista, sin duda la obra cumbre y clásico insuperable, junto con todas sus secuelas y precuelas. La Pasión de Cristo, recreación de la pasión y muerte de Jesús repleta de imágenes explícitas de Satanás y sus séquitos acechando a los personajes bíblicos. Y, yendo ya a tiempos más recientes, El exorcista del Papa, con ambientación y ubacaciones muy peninsulares, y El Ritual, protagonizada por Al Pacino. Ahí es donde hay que poner el foco, allí donde la santidad, o alguna forma de representación de la santidad, se enfrenta al mal, y gana. Es por eso que el Halloween de John Carpenter, el paradigma por excelencia para estas fechas, entra dentro de esta categoría, aunque nos sumerge en las oscura víspera, utiliza a la final girl como emblema de la única forma de santidad que atraviesa y penetra en lo oscuro para poder vencer al mal encarnado en Michael Myers. Una vez vencido el mal en la oscura noche de víspera, amanece hacia el día de todos los santos como celebración hogareña y familiar para recordar y conmemorar la vida (pasada y presente) a pesar de la finitud y la muerte otoñal que nos envuelve.  

El Retorno de las Brujas es, ante todo, por lo dicho al inicio, una gourmet cinematográfica de recreación popular de la fiesta morbosa a la que aludimos, extraordinaria fotografía, ambientación, banda sonora, colorido, casi un cuento tradicional para ver antes de dormir, con sus brujas y sus princesas prisioneras, príncipes salvadores, libros y caserones antiguos, conjuros y cementerios, pero no deja de ilustrar el carácter perverso de la misma a manera de metáfora sobre la hipnosis colectiva (la ejercida por el trio de brujas) que atrapa a niños principalmente, y a adultos por ende. Aquí, el histriónico trio de brujas representa a los demonios o, mejor dicho, a sus instrumentos terrenos, como la mercadotecnia o la propaganda, instrumentos de control que roban la infancia de los niños para rejuvenecer sus tejidos plutocráticos. Por eso, el halloween es, en verdad, una convocatoria para atraer y corromper a las almas, especialmente a las almas más inocentes. Luego, también hay una vela negra que es encedida para liberar a las almas cautivas que deambularán, según la romántica creencia popular, eternamente, en perpetua relación con los vivos que siempre encenderán velas cada 1 de noviembre en recuerdo de lo que ya no está y sin embargo, en alguna manera, permanece. 



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