La lucha contra el Dragón en el cine y en las artes populares

miércoles, 9 de septiembre de 2026

Marcado por los dioses


Dar (Marc Singer) es el que camina sobre la tierra pero ve desde las alturas de los dioses. Los créditos iniciales, alternando la imagen del halcón a la del tigre negro, la de la visión celeste a la de la fuerza terrena, ya perfilan el espíritu de ese guerrero ario que lucha en un mundo regido por el Dragón, señalado por la profecía para destruir el poder del mago negro, Maax. Éste hace que Dar sea sellado con la marca del Dios Ar, hace que no nazca del seno de su madre, lo que lo convierte, por predestinación, en un ser extraño y apartado. y lo destina al sacrificio inmediato, Sin embargo, por voluntad de otro Dios, un campesino salvará la vida del bebé de las garras de una de las brujas que gobiernan la oscuridad junto al mago negro. Desde ese momento, la marca de Ar, en principio señal para la destrucción de Dar, será brújula en el camino hacia el templo de Ar y la destrucción del mal. Hay un Dios más poderoso que Ar, hay un camino paralelo pero inverso a los planes del maligno. A Dar se le da un pueblo humilde y pequeño que sobrevive en núcleos aislados, un pueblo dedicado a la caza, la azada y la familia, un pueblo al que pertenecer y al que defender, y que será atacado por los Jüns. El poder satánico del mago negro, siempre un poder global y totalizador, ataca a los pueblos de la tierra. La individualidad de Dar es la individualidad del hombre contemporáneo, que vive en un mundo donde la identidad de los pueblos ha sido destruida por las fuerzas del globalismo. Y así, Dar, como el no-nacido que es, lucha por el bien sin recibir corona ni reconocimiento alguno, de hecho su propio padre jamás lo reconoce como hijo, ni como miembro de su pueblo. Algo que Dar sobrelleva con actitud humilde.

El halcón encarna el principal poder y atributo del señor de las bestias, de hecho el medallón con la imagen totémica del ave suprema, que le es entregado por un grupo de divinidades del mundo subterráneo, significa esa intervención final a favor de la resistencia que será factor decisivo en la victoria frente a los Jüns. No obstante, hay un Dios que está por encima de todos los demás, y que es el que teje todos los hilos de la providencia. Por eso la marca de Ar es, finalmente, la marca de Dios.

La película de Coscarelli es otro buen ejemplo de cine hecho con escasos recursos pero mucho esmero y pasión, a pesar de la irregularidad en su desarrollo y de algunas soluciones poco inspiradas, pues la verdad es que, en los universos de la espada y brujería, se requiere la construcción de un cosmos ordenado y coherente, donde sus leyes teológicas sean visibles en cada aspecto de la trama, sin que haya necesidad de elucubrar demasiado.



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