"Harán de los cementerios sus catedrales y de las ciudades vuestra tumbas" (Bava y Argento, 1985). Y es cierto, vivimos tiempos oscuros, y desde el 2020 podríamos decir que hemos vuelto a la edad media, lo cual es fortuna y no, como suele pensarse, una desgracia. Vivimos en una edad media real y mitológica, donde las pestes, las guerras, la incertidumbre, el fin del mundo y el carácter demoniaco de la realidad están mucho más presentes. Los demonios existen, y la victoria final de Dios sobre el Dragón se acerca. Esta bitácora explora, entre otros asuntos afines, la lucha contra el Dragón tal y como se ha representado en el cine y en las artes populares.

domingo, 20 de marzo de 2022

Merrin y el ataque diabólico

 


De entre todos los aspectos que merecería resaltar de la película El exorcista destaca su carácter profético, por cuanto nos estaba hablando en 1973 de la situación mundial en la actualidad, en pleno año 2022. Pero antes que nada, repasemos las palabras con las que Merrin advierte y previene a Damien Karras en los instantes previos al ritual del exorcismo:

"Es especialmente importante evitar todo diálogo con el demonio. Podemos preguntar lo necesario, pero todo lo demás es arriesgado. El demonio es un mentiroso, mentirá para confundirnos, mezclará mentiras con verdades para atacarnos. Su ataque es psicológico, Damien, y muy fuerte. Así que no escuche. Recuérdelo, no escuche." 

La Palabra de Dios describe al adversario de Dios y de los hombres como el gran engañador, maestro absoluto en manipulación, apariencias, tentador y conocedor de allí donde más le duele a cada alma y a cada sistema de vida colectivo. Un observador imparcial en seguida se da cuenta del ataque psicológico a la población mundial que está teniendo lugar desde que empezó la pandemia en 2020, y sin la cual este cineforum nunca habría existido, porque nunca antes la realidad ha tomado una configuración tan diabólica como desde entonces ( al menos para todos los nacidos en tiempos posteriores a las grandes guerras del siglo XX ). Por tanto, esas palabras de Merrin, desde la situación micro de una ficción cinematográfica que muestra los ataques satánicos a la familia de Regan y a los sacerdotes, están describiendo nuestra situación actual a nivel colectivo y macrodemonológico, donde apenas ha terminado, y con escasas esperanzas de que alguna vez termine de verdad la pandemia, ya han bombardeado a la población con amenazas de guerra mundial y holocausto nuclear. Tanto la Biblia como el espíritu de profecía le atribuyen a Satanás el poder de la tormenta y de los grandes trastornos climáticos, poder para contaminar el aire con virus y bacterias, provocar terremotos y azuzar los fuegos de la guerra destructiva. Pero todo ello forma parte de la estrategia de la guerra psicológica contra la población para alcanzar determinados objetivos, y somos testigos de ello, está pasando, y este cineforum no tendría ningún sentido si no es para tomar plena conciencia de ello. 


No escuchar ni dialogar con el demonio, de eso se trata. No pretender averiguar donde está la verdad en un mar de noticias confusas, barbaridades y contradicciones que nos llegan todos los días desde los satánicos medios de comunicación, y ahí entran tanto los medios oficiales y mayoritarios como los minoritarios o supuestamente libres o independientes, pues esos medios de comunicación forman parte de la voz de Satanás en el mundo. Mirar solo a Cristo y a su palabra, porque ahí está la única guía segura. Y lo único que se sabe de cierto es que Satanás está detrás de todo, y quiere su objetivo, y su objetivo es destruir. Fuera de ese margen de certezas, nunca sabrás quién te está diciendo la verdad respecto a tantas preguntas sobre cuestiones de salud, política, manipulación, clima o religión. No escuchar ni dialogar con el demonio.


Los demonios están tratando de moldear a la población mundial de cara al futuro - o ya presente - gobierno mundial de carácter totalitario. Satanás quiere usurpar el trono de Dios en la tierra, y Dios es tan misericordioso y justo que le va a dar su minuto de gloria, precisamente porque Cristo no es un dictador totalitario. Entonces, la pregunta que nos surge es, como individuos, qué podemos hacer para encontrar la libertad y no ser arrastrados por esa marea mundial, cómo permanecer fieles a la verdad y ser peregrinos en el territorio dominado por la serpiente. La Palabra dice: "...expulsad demonios, curad enfermos, predicad el evangelio...". Y desde aquí ya enlazaremos con la parábola de la langosta buena que vemos en Exorcist II: The heretic.  




lunes, 14 de marzo de 2022

Demonopatía y trastornos mentales

 


Mientras, poco a poco, vamos recuperando y volviendo al ciclo dedicado a la película El exorcista y sus secuelas, conviene matizar o corregir algunos apuntes anteriormente publicados. 

Habíamos apuntado que, como suele afirmarse en algunos ámbitos religiosos, los demonios provocan enfermedades mentales, o las suscitan o inducen de algún modo, con lo cual caeríamos en el error de suponer o decir que todos los enfermos mentales están bajo influencia demoníaca. No porque no fuera cierto ya que, de hecho, y como se ha recalcado desde este cineforum virtual, todos los seres humanos sin excepción están bajo la influencia de fuerzas e inteligencias no humanas, sino porque podemos entender que el origen de la enfermedad mental es otro distinto. Repasemos, pues, toda la película y la narración acerca de como Regan MacNeil va degenerando hasta ser poseída por espíritus malignos. 

Se nos da, primero, una pista mostrando ese tablero ouija con el que juegan madre e hija. Pero, a efectos de lo que queremos apuntar aquí, es mucho más importante el trauma de una adolescente que vive la separación de sus padres, y el desorden afectivo y emocional que ello supone. Concretamente, en la consulta del neurólogo, se le diagnostica un trastorno de ansiedad de tipo hiperactivo. Y es a partir de ese trastorno de ansiedad desde el cual la película va tejiendo la gradual aproximación del ente demoniaco al alma de Regan hasta poseerla. Primero solo se ve, mediante flashes muy rápidos, el rostro del ente que acecha a Regan desde algún lugar de su mente, entendiendo esto como una fase de influencia demoníaca interna, lo cual significa que el espíritu maligno produce visiones internas desde el mundo subjetivo de Regan. Esa misma imagen del rostro demoníaco aparece en los sueños de un Padre Karras afectado por el alcohol y la depresión debida al trauma de haber perdido a su madre en condiciones dramáticas. Si alguno cree que no se puede aprender demonología viendo películas, que se fije en esos detalles que muestran que los guionistas han hecho una rigurosa y concienzuda labor de investigación de casos antes de preparar la película. Son los traumas vividos, junto con los consecuentes daños psíquicos, los que hacen que las personas sean más vulnerables ante los ataques satánicos. Un divorcio o una familia desestructurada son la forma de dejar abierta esa ventana por la cual el Maligno puede entrar en nuestras vidas.


En resumen, podemos ver a los demonios detrás de todos los desequilibrios mentales, o podemos pensar que todo tiene una explicación meramente psiquiátrica, pero visto lo visto tanto en las ilustraciones que nos ofrece el cine como en los manuales de psicopatología, no parece sensato decir que los demonios provocan enfermedades mentales. Como ya dijimos, los daños causados en el sistema cerebro-mente nos dejan sin la armadura de protección que Dios nos ha dado, y entonces aparece el trastorno, y los demonios pueden alimentar la enfermedad y agravarla. Pero, en general, el origen de las enfermedades mentales está relacionado con los hábitos no saludables o la ausencia de oración y comunión con Dios.


          

jueves, 27 de enero de 2022

El "trastorno demonopático" (III): el hombre-polilla

 


La película The Mothman prophecies está llena de teología, y destaca más por su riguroso espíritu documental e investigador que por su calidad cinematográfica. A grandes rasgos, expone una de esas historias para meditar sobre la relación entre el ser humano y las inteligencias invisibles que pueblan nuestro universo, sobre la crueldad de los "dioses" que aprovechan su conocimiento superior para torturar a los seres inferiores que viven en tinieblas espirituales. "No nos permiten saber", porque la ignorancia nos hace esclavos de los demonios.


Percepción subliminal

Somos esclavos de aquello de lo cual no somos conscientes. Cuando lo traemos a la luz del conocimiento y la conciencia ya podemos ser autónomos y no autómatas 

En la entrada anterior vimos algo sobre la percepción subliminal; son percepciones por debajo del nivel de consciencia normal, por tanto son estímulos que recibimos sin ser conscientes de ellos, pero son "leídos" por nuestra mente a nivel subconsciente y terminan influyendo en nosotros. Somos como seres ubicados en un universo en el que estamos constantemente recibiendo mensajes procedentes de fuentes desconocidas, y a veces esas fuentes son claramente malévolas. Cuando la Palabra de Dios nos advierte sobre el Diablo, el cual actúa como león rugiente dispuesto a devorarnos ( 1 de Pedro 5:8 ), se refiere al peligro de dejarnos influir por los mensajes de carácter demoníaco que nos llevan a error y destruyen nuestras vidas. Pero, por otro lado, cuando pedimos la guía y la protección del Espíritu Santo no hacemos otra cosa que abrir nuestra alma y nuestra percepción a los mensajes de los ángeles de Dios, estamos reforzando el filtro por el cual los mensajes de los demonios ya no tienen poder para influir sobre nosotros. Por eso la Palabra insiste en la necesidad de estar en constante y perseverante oración, porque cuando nos descuidamos en ese sentido, volvemos a escuchar las "voces" de los demonios.


 En resumen, tanto los demonios como los ángeles de Dios nos "hablan" a través de percepción subliminal, y es así porque forma parte de las reglas establecidas por el Creador en su plan de salvación. Imaginemos por un momento que oyéramos las voces de los ángeles o de los demonios de forma consciente y conforme a la experiencia acústica normal. En tal caso no existiría el libre albedrío, no podría elegir a qué clase de voz quiero obedecer ni en qué quiero creer o en qué quiero dejar de creer. Cuando tenemos pensamientos erróneos, inspirados por el Diablo, tenemos la Palabra y la guía del Espíritu Santo para saber que ese pensamiento viene del enemigo. Pero, como ya vimos, en algunos casos de esquizofrenia tenemos a personas que están siendo torturadas por "voces" de demonios que se manifiestan a nivel consciente y conforme a la percepción acústica normal, con lo cual el poder destructivo de las palabras malévolas se multiplica por mil. La persona no sólo no puede escapar a esas voces que se manifiestan de forma intrusiva y sin pedir permiso, sino que además, a nivel de pensamiento o actitud, sólo tiene una opción: negar la realidad de esas "voces" conforme al diagnóstico psiquiátrico y considerarlas una mera alucinación auditiva que puede ser tratada a base de psicotrópicos. Y muchos terminan suicidándose o viviendo y muriendo en la indigencia. 


La clave está en el funcionamiento cerebral 

La cuestión es ¿por qué esas personas pierden la protección contra los demonios?. La película, bastante rigurosa a la hora de explicar enigmas, muestra el ejemplo de la esposa del protagonista. Ella padece un tumor cerebral, por eso puede ver u oír a los demonios. Y él comienza a ser manejado por los demonios a partir del trauma vivido. Es decir, el fundamento está en una correcta configuración y un buen funcionamiento del sistema cerebro-mente, porque para eso lo ha creado Dios de esa manera. Un tumor, un trauma psicológico, las malformaciones neuroanatómicas, el consumo de drogas, etc, afectan a las funciones mentales y a las redes neuroanatómicas que preservan el filtro que nos protege de percibir aquello que sería perjudicial para nosotros: murmuraciones y susurros constantes procedentes de millares de voces que odian y desprecian profundamente a la humanidad y a la creación de Dios.  


La película también responde a la cuestión sobre la naturaleza de esas "voces". Aparecen vistas aéreas que descienden a la altura del protagonista humano, acercándose a su espalda o rostro, se escuchan susurros o murmullos muy sutiles y el humano recibe algún tipo de impresión o pensamiento, y cree que esa impresión procede de su propio pensamiento, aunque no sea así.  Aunque la película tiene a un demonio como protagonista ( la figura alada del "hombre-polilla" ) la presencia de los ángeles de Dios puede estar implícita en algunos momentos. Pero a la hora de comprender cómo esas voces pueden "materializarse" de forma selectiva en forma de una percepción sonora inteligible se nos ofrece una explicación basada en la energía: esas "voces" serían generadas por medio de "impulsos eléctricos". La imagen arquetípica de un demonio, o un ángel, físicamente presentes pero invisibles que se acercan al oído para susurrarnos tal vez no es más que una idea estereotipada. Lo que en verdad sucede en la mente de un esquizofrénico es que recibe "corrientes de energía" que son decodificadas en su cerebro en ausencia de filtro. Así pues, los demonios, aunque son corpóreos y hablan, se manifiestan por medio de la energía y como energías que cobran forma en función del imaginario colectivo o de las particularidades socioculturales. 

   

Por último, la película nos regala una joya final, el enigma del número 37. John Klein ( Richard Gere ) se pasa la película siendo utilizado, torturado psicológicamente y manipulado por los "dioses". Sin embargo, no ha sido en vano porque logra salvar la vida de la víctima número 37. Una forma de decirnos que, a pesar de los tejemanejes y manipulaciones de los demonios, los ángeles de Dios también han estado ahí, acompañándole, para un buen propósito. 

 




  

domingo, 23 de enero de 2022

El "trastorno demonopático" (II)

Un paréntesis y un poco de teoría a nivel de conceptos.
Lejos de considerar que todos los casos o trastornos que están dentro del espectro de la esquizofrenia tienen una causa demonológica o sobrenatural, tampoco va a resultar fácil sustraerse de la impresión de que el trasfondo de la esquizofrenia es claramente demonológico, y por eso invito a escuchar atentamente estos testimonios y "pruebas" hallados en youtube, bajo la advertencia habitual de ser material altamente perturbador para la mente. 

Tenemos una cosmovisión bíblica establecida y, en lo tocante al mundo de los demonios, consiste en lo siguiente: en el universo que habitamos existen inteligencias malignas cuyo único propósito es destruir a los seres humanos de todas las formas posibles. (Podemos hablar de macrodemonología, de política y conspiraciones a escala mundial y colectiva...o centrarnos en lo micro, en los ataques satánicos a nivel individual). Ante ello tenemos la seguridad en Cristo, quien por su sangre redentora tiene el poder y el amor para protegernos a todos, tanto a buenos como a malos, a creyentes o no creyentes, y por tanto los demonios no pueden hacer todo lo que harían. Sin embargo, en ciertos casos, y a nivel individual, las personas quedan desprotegidas, por razones que no siempre podremos conocer o comprender. Una de las razones más conocidas por las que una persona queda indefensa ante los ataques satánicos es el haber practicado alguna forma de espiritismo. Otra razón puede ser una experiencia traumática, como un estrés excesivo, violencia doméstica, guerras o abusos sexuales, además del consumo de drogas. Los psicólogos afirman que esas experiencias traumáticas provocan una ruptura, o desintegración, de las funciones mentales, dando lugar a trastornos disociativos. Demonológicamente hablando, esa ruptura o desintegración de funciones mentales y de la conciencia ( el adecuado funcionamiento establecido por Dios ) es lo que destruye el filtro de la realidad, la capa protectora con la cual el ser humano está exento de percibir cosas que mejor sería no percibir, o relacionarse con inteligencias con las que sería mejor no convivir a diario, aunque de todas formas lo hacemos por medio de la percepción subliminal, y son los demonios los que, sin darnos cuenta y a nivel inconsciente, nos "susurran al oído" cosas malas acerca de nosotros mismos o de otras personas ( aunque nosotros pensamos que son pensamientos propios, y no siempre sería así ) influyendo en nuestra conducta y actitud, pero desde luego las palabras malévolas tienen mucho más poder cuando se manifiestan como un fenómeno acústico "natural" y son percibidas de manera consciente.

 Mientras la psiquiatría sigue negándose a considerar una visión demonológica, con el consecuente tratamiento espiritual mediante el poder de Cristo, muchas personas esquizofrénicas se suicidan en sus hogares o en el psiquiátrico porque no se encuentra remedio a su mal.   



Primero una simulación de la experiencia acústica de un esquizofrénico. Comprobamos cómo el cine de terror ha sido bastante fiel a la realidad de las personas que viven este tipo de fenómenos:





Finalmente, un testimonio que va en la misma dirección:



sábado, 15 de enero de 2022

El "trastorno demonopático"



Con la película Psicosis inauguramos otra etapa del cineforum en la que podremos seguir estudiando aspectos de demonología prescindiendo de los elementos fantásticos o explícitamente sobrenaturales. Sin embargo, en este caso veremos un detalle muy interesante. Y es que pareciera que Alfred Hitchcock fue el primer cineasta que insinuó, con su característico pundonor psicoanalítico y sutileza, que detrás de todas las psicopatologías con consecuencias criminales está la influencia de los demonios como inductores de las enfermedades mentales, algo muy reconocido en algunos ámbitos religiosos. Vamos por partes...

  

1. Un escenario daimónico,una pesadilla en blanco y negro

Existe una generación de espectadores cuya espiritualidad gótica y romántica se alimentó de la ensoñación acerca de un viaje por carretera durante una noche lluviosa e inquietante. De repente aparece un desvío que conduce al Motel Bates, una construcción de maderas carcomidas y polvorientas, y sin embargo puede resultar acogedor, en un paraje desolado, extraño, que parece irreal y surgido del subconsciente de los personajes. Todo ello coronado por la imagen de esa casa que se alza sobre un montículo allende del motel, tenebrosa, hechizada y hechizante, inmediatamente sabemos que el origen del mal está en la casa.


2. No robarás  

La primera protagonista del relato es una mujer que roba dinero. No puede haber película de terror sin personajes que hagan algo malo para justificar la intervención del mal, que en estos casos es un mal que actúa a modo de justicia divina que cae sobre los pecadores, como tantas veces hemos visto a estas alturas. Pero resulta interesante ver cómo Hitchcock construye una parábola sobre la codicia desde la misma condición maligna del dinero y del uso perverso que el ser humano le da. Primero, alguien utiliza el dinero como forma de fanfarronear ante la mujer atractiva, posteriormente ese fajo de billetes oculto bajo el papel de periódicos aparece, con recurrentes planos en zoom, rodeado de un halo de malignidad. Tras la famosa escena de la ducha, y una vez la justicia macabra del slasher ya ha intervenido, empieza el verdadero recorrido para resolver el enigma psiquiátrico y demonológico. 


3. El psiquiatra no tiene ni pajolera idea

Así pues, sobre esta película se puede hacer una lectura estrictamente demonológica. En sus minutos finales aparece el personaje que da una explicación psiquiátrica sobre el caso de Norman Bates, con todo lujo de detalles y un discurso perfectamente hilvanado y coherente. El espectador, claro, lo compra con la boca abierta, pero es todo apariencia. Hitchcock, con su plano-secuencia, nos saca inmediatamente de ese escenario porque quiere decirnos algo muy distinto ( sí, MUY distinto ) a lo que nos dice el psiquiatra pedante, llevándonos hasta la celda donde está Norman. Aparece, muy fugaz y sutilmente, la imagen de la calavera de la madre sobre el rostro de Norman, indicando el carácter sobrenatural de la fuerza que guía a Norman Bates. Pero sobre todo hay que fijarse en la expresión estrictamente demoníaca de la sonrisa final. El rostro ligeramente inclinado y la mirada fija en el objetivo ( en este caso es la cámara ) es una forma expresiva que el cine ha utilizado como código de maldad demoníaca. Veamos el caso de ilustres posesos como Jack Torrance:   


O el mismo Anakin Skywalker:



Y este código tiene su origen en la pintura El ángel caído de Alexander Cabanel (1832-1889), creador, pues, de la expresión del Mal reproducida tantas veces en el cine y la verdadera expresión de un poseído por fuerzas demoníacas. 


Concluyendo y en resumen: desde la psicopatología, Norman es un caso de trastorno de identidad disociativo, un trastorno considerado "taxónico". Es decir, según la psicopatología, un trastorno con un origen "natural" e inherente al mismo, en este caso se trata de abusos sexuales en la infancia. Desde un prisma demonológico, sabemos que cuando un menor es abusado sexualmente por un adulto, recibe todo el mal por parte del adulto, es decir, los demonios que poseen al adulto aprovechan ese vínculo físico y energético que se produce en el acto sexual para invadir la existencia del niño o niña y poseerlo igualmente. Este razonamiento se basa en el mandato divino de evitar la promiscuidad sexual como una forma de protegernos de las influencias demoníacas que poseen a muchas personas, aunque desconocemos si realmente Dios permite que los niños estén tan desprotegidos ante situaciones de las que no tienen culpa alguna, pero lo apunto como idea que suele sugerirse en ciertos ámbitos religiosos, además de que está demostrado que las personas que han sido víctimas de abusos en la infancia tienen mayor probabilidad de convertirse en abusadores sexuales en la adolescencia o etapa adulta. Y ya desde la demonología estrictamente, José Antonio Fortea, en su libro Summa Daemoniaca, incluye una definición científica para la posesión diabólica llamada trastorno demonopático con personalidad disociada, surgida como una forma de agregar este tipo de casos a la ciencia médica y psiquiátrica. En definitiva, la personalidad de la madre es en realidad un demonio que ha poseído a Norman Bates. Y la historia de celos y homicidios que rodea a la familia Bates podría tener su origen en la misma casa y lugar maldito en el que habitan, dado que en la película no aparece ninguna referencia explícita a abusos sexuales en la infancia.  

lunes, 15 de noviembre de 2021

La realidad vencida

 


Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo te alumbrará- Efesios 5-14


Vamos a intentar darle algo de luz a una película como Matrix e interpretarla desde el filtro y la guía proporcionadas por el mensaje de la Palabra de Dios, algo que en principio no es nada fácil teniendo en cuenta que es una película de pensamiento gnóstico. Tampoco resulta fácil verla como una película sobre demonología, aunque es verdad que en esta ficción sobre una realidad virtual creada por máquinas dotadas de consciencia e inteligencia con el propósito de esclavizar al ser humano, dichas máquinas y sus agentes infiltrados hacen el papel de demonios que quieren destruir la libertad del hombre. Hay muchas formas de interpretar los distintos papeles y elementos que entran en juego en la trama y nuestra interpretación tal vez no sea la más atinada pero nos va a servir para señalar hacia una cuestión de enorme importancia para los tiempos que estamos viviendo. En la película se habla de un despertar respecto a la realidad virtual que aprisiona a los seres humanos en una hipotética distopía, nosotros vamos a enfocar el forum en el despertar espiritual necesario y requerido para encontrar la liberación en estos tiempos finales. 

Gnosticismo y conspiranoia

La filosofía gnóstica considera que nuestro mundo es creación del demiurgo, un falso Dios o un dios menor que de alguna forma engaña a los seres humanos para mantener su control sobre el mundo humano. Por tanto, el mundo es un lugar de por sí corrupto, despreciable, la materia es maligna, y consecuentemente el objetivo del guerrero gnóstico es renunciar a este mundo material y alcanzar una sabiduría trascendente. Si aplicamos esto a la sociedad actual y al inmediato presente, la conspiranoia fomentada por películas como Matrix considera, desde esa inspiración de raíz gnóstica, que el mundo está gobernado por el Mal, y en esa mezcla entre gnosticismo y cristianismo, terminamos adjudicándole a Satanás un poder y un grado de influencia excesivos. Satanás es la serpiente que engaña al mundo entero, pero hay que comprender cómo engaña y los límites de su capacidad de engañar, y ello está ejemplificado en la Biblia mediante el engaño a Eva: Satanás tergiversa y manipula, pero siempre utilizando la verdad. Por ejemplo, es cierto que Adán y Eva no debían comer del árbol del conocimiento, pero Satanás tergiversa la verdadera razón de esa prohibición. Matrix tuvo una cierta influencia en su momento, y supuso un pequeño despertar para muchas personas, pero a la larga ha condicionado nuestro pensamiento llevándonos al error. Porque, por otro lado, la Biblia enseña que nuestro mundo es creación de un Dios de amor y de luz, y no hace otra cosa que llamar a la puerta del corazón humano para liberarlo de la prisión que nosotros mismos construimos al negar a Jesucristo como camino, verdad y vida hacia la eternidad. Ese mismo Dios de Luz es el que gobierna nuestro planeta Tierra, sólo que cuando el ser humano renuncia al orden y a la Ley establecidas por Dios, queda a merced de la influencia del Maligno hasta donde Dios lo permite, pero siempre bajo los límites y el control establecido por el Dios de Luz. Concluyendo este apartado: ¿conspiranoia? sí, existe una conspiración contra la libertad y la felicidad del ser humano, y Satanás puede controlar e influir en la política, la medicina, la ciencia ( ahí tenemos la visión evolucionista que considera que el ser humano procede de una rama de primates, visión que ha triunfado en la universidad dando pie a la cosmovisión actual ) la cultura en general...pero Dios controla, en última instancia, la política, la ciencia, la medicina, la cultura, etcétera. No pretendo plantear una contradicción, sino sugerir un punto de visión equilibrada y realista que nos libre de ansiedades y temores innecesarios y que nos perjudican.    

Vencer al mundo es vencer a la realidad

En una de las secuencias finales de la película tenemos la exposición de un despertar. Es aquella en la cual el protagonista, Neo ( Keanu Reeves ) por primera vez en toda la película, y tras el indispensable ritual de muerte y resurrección con un beso de amor, deja de huir de los siniestros agentes al servicio de Matrix y se detiene para afrontar la "realidad" con un estado mental diferente y que nunca había conocido hasta ese momento. Es entonces cuando las balas se detienen en el aire y Neo contempla la "realidad" como lo que es, un mundo falso y sin verdadera substancia, conforme a esta imagen de la película:


Entonces es cuando Neo sabe que las reglas que rigen ese mundo virtual no tienen realidad ni consistencia, y por tanto él puede actuar y ser conforme a un Ser verdadero, tal vez conforme a unas reglas que proceden de otro mundo más real y consistente que el de la realidad virtual, por eso Neo vence al sistema de Matrix y ni las balas ni los agentes pueden dañarlo. Trasladando esto a la sabiduría que procede de la Palabra de Dios, es fácil adivinar que esas leyes procedentes de un mundo más real y consistente que el de este siglo humano en el que estamos ahora son las Leyes del Cielo y del Reino de Dios. Cuando Cristo dijo "yo he vencido al mundo" manifestaba su forma de vencer a la realidad. Ahora bien, nosotros no vivimos en un mundo virtual. El sufrimiento es real, el amor es real, el principio y el fin de la Historia son reales, y el Rey de reyes retornará y aparecerá en los cielos a la vista de todo el mundo. ¿Qué significa, por tanto, "vencer a la realidad", desde la enseñanza establecida por el Hijo de Dios?. Pues que, en cierto modo, debemos vivir nuestro día a día como si habitáramos en una realidad virtual, en el sentido de ser conscientes de que todo esto que nos rodea no tiene futuro, que nuestra reputación social y económica no vale nada, que nuestros problemas y sufrimientos son reales pero intrascendentes, que el fin está cerca y que nuestra mente debe estar puesta en la realidad eterna y verdadera, la del Reino de Dios y las Leyes del Cielo. Esto nos dará, a nosotros y a las personas que estén cerca de nosotros, y por nuestra confianza en Dios, una calma, una tranquilidad y una paz mental imprescindibles ante los terribles escenarios que se avecinan.     

martes, 19 de octubre de 2021

Una inexpresiva tristeza

 


Demasiado pronto para ocuparnos de Halloween 2018, película que será mejor comprendida dentro de unos años, pero he podido apreciar en ella unos rasgos que hacen que merezca unos breves comentarios para el forum.


Pongámonos en esta perspectiva: Michael Myers se expresa a base de asesinatos, no necesita las palabras. Sus asesinatos, su forma de orquestarlos, de secuenciarlos, son un mensaje dirigido a nuestras corrupciones, al pecado que cometemos cada día. Ya hemos visto que, en nuestra interpretación demonológica, Myers es un ser humano poseído o bajo la influencia de inteligencias demoníacas pero - siguiendo el trasfondo ideológico del slasher conforme al libro de Luis Pérez Ochando - también hace el papel de ángel exterminador que mata a todos los que se apartan del "buen" camino de la ética protestante y capitalista y, por tanto, se han alejado de la protección divina  ( Dios, evidentemente, no es capitalista y tampoco es protestante, pero creo que se entiende lo que intento explicar ). En las primeras películas de la saga y, concretamente, en la de John Carpenter, se hacía un especial énfasis en el castigo a los vicios de la juventud, pero la película de David Gordon Green ( traicionando aparentemente el espíritu de la original ) va más allá de eso. De hecho, la primera víctima de Myers es un preadolescente, pero hay que fijarse en la actitud y las palabras de dicho personaje; habla de sus diversiones y vemos cómo éstas en cierto modo le están alejando del aprecio hacia su progenitor. Por tanto, sigue en la tradición del slasher. Y ahora la que tal vez sea la mejor secuencia de la película ( a nivel de significados y de narración cinematográfica ) o tal vez de todas las películas que sobre Myers se han hecho, haciendo que la complejidad y el misterio de este personaje sean cada vez más grandes: aquella que arranca en plena calle, en la noche del 31 de octubre, y comienza la sucesión de planos-secuencia que acompañan al espectro de Myers adentrándose en los apacibles hogares de Haddonfield. En ése punto es cuando la película empieza a romper los esquemas tradicionales de forma escalofriante e inesperada, porque Myers empieza a matar a adorables amas de casa, sin ninguna justificación moral aparente como solía ser hasta ahora. Sabiendo que hay un código moral que guía a Myers y que no da un cuchillazo sin razón, la narración nos obliga a tener que imaginar esas corrupciones veladas tras la aparente bonhomía de esas mujeres. En otro momento magistral de la secuencia, Myers se detiene durante unos instantes ante la cuna de un bebé que la cámara no nos muestra pero cuyo llanto podemos oír, paralizando la mente y el corazón del espectador... pero Myers respeta la vida del bebé y pasa de largo, como diciéndonos que en esta sociedad sólo los bebés conservan algo de pureza, hasta las madres y los padres de buen nombre y rango social ya forman parte de la maquinaria de destrucción que nos gobierna. La conciencia moral de Michael toma una nueva dimensión, y alguno se preguntaría, mirando a la parte humana del personaje, si detrás de esa máscara inexpresiva y robótica no habrá una lágrima y un recuerdo cargado de melancolía. Así pues, todos mueren y todos deben morir: la pareja de reporteros amarillistas que van tras la pista de Laurie, el habitual grupito de jóvenes fiesteros, los agentes de la ley que mean fuera de tiesto, y hasta el nuevo psiquiatra sucesor del Doctor Loomis que hace el papel del típico que quiere pasarse de listo ( el personaje que habla de la supuesta aleatoriedad de los crímenes perpetrados ) y termina con la cabeza reventada por el pie de Myers. 

Cuarenta años después, el círculo de víctimas de Myers se amplía y abarca otros perfiles distintos al del joven adolescente e irresponsable, un modo de decirnos que la corrupción en la sociedad actual está ya mucho más extendida que en 1978 y sólo queda la inocencia en la cuna de un bebé. Laurie sobrevive, otra vez parece ganar el duelo, pero cada vez es más fácil imaginar que Myers se deja ganar una vez más.