"Harán de los cementerios sus catedrales y de las ciudades vuestra tumbas" (Bava y Argento, 1985). Y es cierto, vivimos tiempos oscuros, y desde el 2020 podríamos decir que hemos vuelto a la edad media, lo cual es fortuna y no, como suele pensarse, una desgracia. Vivimos en una edad media real y mitológica, donde las pestes, las guerras, la incertidumbre, el fin del mundo y el carácter demoniaco de la realidad están mucho más presentes. Los demonios existen, y la victoria final de Dios sobre el Dragón se acerca. Esta bitácora explora, entre otros asuntos afines, la lucha contra el Dragón tal y como se ha representado en el cine y en las artes populares.

martes, 19 de octubre de 2021

Una inexpresiva tristeza

 


Demasiado pronto para ocuparnos de Halloween 2018, película que será mejor comprendida dentro de unos años, pero he podido apreciar en ella unos rasgos que hacen que merezca unos breves comentarios para el forum.


Pongámonos en esta perspectiva: Michael Myers se expresa a base de asesinatos, no necesita las palabras. Sus asesinatos, su forma de orquestarlos, de secuenciarlos, son un mensaje dirigido a nuestras corrupciones, al pecado que cometemos cada día. Ya hemos visto que, en nuestra interpretación demonológica, Myers es un ser humano poseído o bajo la influencia de inteligencias demoníacas pero - siguiendo el trasfondo ideológico del slasher conforme al libro de Luis Pérez Ochando - también hace el papel de ángel exterminador que mata a todos los que se apartan del "buen" camino de la ética protestante y capitalista y, por tanto, se han alejado de la protección divina  ( Dios, evidentemente, no es capitalista y tampoco es protestante, pero creo que se entiende lo que intento explicar ). En las primeras películas de la saga y, concretamente, en la de John Carpenter, se hacía un especial énfasis en el castigo a los vicios de la juventud, pero la película de David Gordon Green ( traicionando aparentemente el espíritu de la original ) va más allá de eso. De hecho, la primera víctima de Myers es un preadolescente, pero hay que fijarse en la actitud y las palabras de dicho personaje; habla de sus diversiones y vemos cómo éstas en cierto modo le están alejando del aprecio hacia su progenitor. Por tanto, sigue en la tradición del slasher. Y ahora la que tal vez sea la mejor secuencia de la película ( a nivel de significados y de narración cinematográfica ) o tal vez de todas las películas que sobre Myers se han hecho, haciendo que la complejidad y el misterio de este personaje sean cada vez más grandes: aquella que arranca en plena calle, en la noche del 31 de octubre, y comienza la sucesión de planos-secuencia que acompañan al espectro de Myers adentrándose en los apacibles hogares de Haddonfield. En ése punto es cuando la película empieza a romper los esquemas tradicionales de forma escalofriante e inesperada, porque Myers empieza a matar a adorables amas de casa, sin ninguna justificación moral aparente como solía ser hasta ahora. Sabiendo que hay un código moral que guía a Myers y que no da un cuchillazo sin razón, la narración nos obliga a tener que imaginar esas corrupciones veladas tras la aparente bonhomía de esas mujeres. En otro momento magistral de la secuencia, Myers se detiene durante unos instantes ante la cuna de un bebé que la cámara no nos muestra pero cuyo llanto podemos oír, paralizando la mente y el corazón del espectador... pero Myers respeta la vida del bebé y pasa de largo, como diciéndonos que en esta sociedad sólo los bebés conservan algo de pureza, hasta las madres y los padres de buen nombre y rango social ya forman parte de la maquinaria de destrucción que nos gobierna. La conciencia moral de Michael toma una nueva dimensión, y alguno se preguntaría, mirando a la parte humana del personaje, si detrás de esa máscara inexpresiva y robótica no habrá una lágrima y un recuerdo cargado de melancolía. Así pues, todos mueren y todos deben morir: la pareja de reporteros amarillistas que van tras la pista de Laurie, el habitual grupito de jóvenes fiesteros, los agentes de la ley que mean fuera de tiesto, y hasta el nuevo psiquiatra sucesor del Doctor Loomis que hace el papel del típico que quiere pasarse de listo ( el personaje que habla de la supuesta aleatoriedad de los crímenes perpetrados ) y termina con la cabeza reventada por el pie de Myers. 

Cuarenta años después, el círculo de víctimas de Myers se amplía y abarca otros perfiles distintos al del joven adolescente e irresponsable, un modo de decirnos que la corrupción en la sociedad actual está ya mucho más extendida que en 1978 y sólo queda la inocencia en la cuna de un bebé. Laurie sobrevive, otra vez parece ganar el duelo, pero cada vez es más fácil imaginar que Myers se deja ganar una vez más.                  





domingo, 17 de octubre de 2021

En el tiempo daimónico


Si hubiera que defender las tradiciones, y los romanticismos que aquellas preservan para un mundo que está perdiendo el Alma, la conocida como "noche de los difuntos" está tan llena de imaginería de lo macabro o de satanismo más o menos explícito que requiere de una reflexión acerca de sus significados. Por aquí estamos hablando mucho del miedo, de cerrar puertas y ventanas ( ya sean literales o simbólicas ) y de la "conciencia del mal", olvidando demasiado a menudo que, en demonología bíblica, debemos tener claro que el mal no tiene poder. Afortunadamente el cine ha sabido exponer ese aspecto de la festividad planteando siempre unas situaciones en las que el mal puede destruir cuando el ser humano se deja llevar por sus vicios o sus diversiones insanas. De hecho, Myers actúa como exterminador de todo lo superficial, y odia particularmente que cierto personaje pretenda convertir sus crímenes en un espectáculo televisivo ( lo suyo, ya lo hemos dicho, es la justicia y la moral, aunque sea la moral de los inquisidores y los fariseos, inspirada en el odio al pecado y al pecador ). No vamos a enrrollarnos mucho ahora con esta cuestión, tan solo mencionar una lectura recomendable para entender el trasfondo ideológico del slasher y su conexión con la moral religiosa. Se trata del libro titulado Todos los jóvenes van a morir. Pero, en pocas palabras, Halloween es una fiesta satánica si se la entregamos a Satanás. La sociedad y la cultura de la que formamos parte no es satánica por sí misma, todo depende de con qué espíritu haces o piensas las cosas. 

Viendo lo expuesto en la película The Curse of Michael Myers, ( una de esas cintas que tal vez tenga algunas cualidades no del todo reconocidas, pero que principalmente forma parte de ese basurero del cual sólo podrán extraer algo valioso quienes estén dispuestos a tomarse la demonología muy en serio ) la reflexión sobre la existencia del mal se asienta en esa imagen del mal encarnado en alguien aparentemente de carne y hueso, como sucede en la ficción cinematográfica planteada. No sirve de nada matar el cuerpo, pues el mal tiene un origen espiritual y habita en regiones invisibles que están más allá del mundo físico que percibimos. Ahora bien, en el cine de hollywood te muestran las apariciones que pueden tener un origen demoníaco ( como la figura del hombre de negro con sombrero, o la misma figura espectral de Myers ) y esas apariciones, efectivamente y atendiendo a los testimonios, son reales para las personas que las perciben, y los que estudian demonología deben tomarlas en serio. En cambio, las muertes inmediatas y violentas que les suceden son pura fantasía e invención cinematográfica. Los seres del mundo feérico no suelen matar ni atacar a las personas, simplemente aparecen, están ahí como una señal, o a veces como de alguna manera tratando de intimidar o comunicar algo a los seres humanos, pero no tienen poder para matar de esa forma. Por eso debemos indicar que estas festividades pueden servir para fortalecer una visión espiritual del mundo, pero no es correcto usarlas para promover el miedo, y creo que en este cineforum se comete dicho error. 

Debemos vivir desde el respeto a las realidades espirituales en las que creemos, no desde el temor. Esa podría ser una forma de "contrahalloween", libre de las exageraciones y temores propios de los púlpitos tanto católicos como protestantes y, por otro lado, libre de la frivolidad festiva de alcohol, sexo y disfraces.       

domingo, 10 de octubre de 2021

Laurie

 


Asegurad las ventanas, cerrad las puertas, apagad las luces, no salgáis...es la noche de Halloween y ésta lleva asociadas unas pautas de conducta y de higiene para la vida, siempre desde esa conciencia de que existe un mal por encima de lo normalmente aceptado.  Sin embargo, como una especie de ritual expiatorio, la absurda tradición consiste en sacar a los niños a la calle durante unas pocas horas, disfrazados justamente de esas figuras y criaturas del mal que personifican el peligro del cual queremos protegerlos. Si insistimos en decir que el hombre del saco no existe ( que no existen los fantasmas y lo demoníaco ) traicionamos la Fe que pretendemos defender, traicionamos una cosmovisión, y dejamos que sólo los niños y los hombres sabios y ancianos que han lidiado directamente con el mal sean testimonios de que "ahí fuera está él".  

Laurie- Jamie Lee Curtis, decíamos, es la que "vence" al mal, muy relativamente hablando. Pero ¿por qué es ella la única que sobrevive?. ¿Es de verdad una chica perfecta, teniendo en cuenta esos signos de necesidad sexual reprimida, esos comentarios libidinosos que dice en contadas ocasiones sólo por quedar bien con sus amigas y parecer una chica moderna?.  Una chica, al fin y al cabo, necesitada de calor sexual pero poseedora de unas virtudes que espantan a los hombres. Ese aspecto la dota de un magnetismo personal que atrae a su perseguidor a la vez que la protege de él, constituyendo una defensa y vindicación de su inteligencia y de su conservadurismo extremo.

No salgas de casa, evita las diversiones y las tonterías, vístete con decencia, dedícate a estudiar o a trabajar, cuida de los niños, respeta a los mayores, ama a todo el mundo. Esa es la virtuosa Laurie, algo que encaja con los preceptos divinos para una vida feliz y alejada de las zonas de peligro donde los demonios pueden dañarnos con mayor facilidad, la ética protestante en su interpretación más rígida, lo cual supone que en cierto modo se aleja del verdadero Espíritu de santidad, pero ese debate es para otro día...

Laurie como roca que preserva la pureza y la rectitud, la perseverante, la que nunca cambia; en una secuencia cargada de significados, en las clases de literatura del instituto donde estudia, se menciona al Destino y a la justicia vinculados al carácter justiciero de Michael Myers, el niño abandonado por su hermana que toma su venganza matando a los jóvenes que siguen quebrantando esa ley de Justicia y abandonando a otros niños ( Annie muere porque deja su encargo de cuidar a la pequeña Lindsey y entra en la zona oscura de influencia de Myers ) mientras que por su lado Laurie es la justiciera que contribuye a poner fin a la masacre. Cuestión de Justicia, la de Myers y la de Laurie.


Por último, la secuencia en la que Laurie avanza lentamente hacia la casa de los crímenes, en plena noche, entre el viento otoñal y la evocadora partitura musical de John Carpenter. Cuando esta película amaneció en el mundo en el año 1978, en esos momentos el público, con corazón encogido, pensaba "¡no entres en esa casa!". Ahora tiene un efecto contrario, es como un duelo bajo las estrellas, es el alzamiento de una heroína, la virtud recompensada, es la única que va a vencer al monstruo.


jueves, 7 de octubre de 2021

El espectro de Haddonfield

 


Nadie puede matar al hombre del saco, porque no es real, es decir, no es humano...pertenece al reino de lo daimónico o demoníaco. Una sombra, un espectro entre los rincones oscuros del paisaje urbanizado, un rostro inexpresivo o indescriptiblemente malévolo, una amenaza alimentada por el miedo de los niños que han oído hablar de él sabiendo que en realidad no debería existir. Existe como fenómeno perceptivo, cosas que la gente ve y se da cuenta que están fuera de la realidad ordinaria, pero no saben definirlo, y por ello le llamamos común y simplemente fantasma. Y es interesante comprobar la exposición que de ello se hace en Halloween, partiendo de una historia acerca de lo que podría ser el típico psicokiller de carne y hueso pero que Carpenter lo lleva al terreno de los arquetipos y de lo sobrenatural. Añado que para una panorámica completa de ese concepto de los daimónico es imprescindible acompañarla de Halloween II, donde en un momento dado Donald Pleasence -Sam Loomis nos habla del samhain como manifestación del inconsciente entendido en un sentido psicológico. Ésa sería, pues, la vertiente romántica del otoño y del samhain o halloween en concreto, por cómo nos pone en alerta respecto a las oscuridades que habitan en este mundo. Lo que Jung, desde su sesgo psicologicista, llamaba inconsciente es en verdad la parte oscura de la realidad, aunque sea una realidad fluida, multiforme, indefinida, a medio camino entre lo literal y lo metafórico, lo físico y lo espiritual, conforme a la filosofía expuesta por Patrick Harpur. Más allá de lo aportado por la filosofía humana de raíz platónica, la Palabra de Dios nos advierte del carácter maléfico de por lo menos una buena parte de esas oscuridades, y la película de Carpenter termina dando algunas lecciones de demonología bíblica.  


Una figura espectral que acecha desde los rincones oscuros de la realidad


No podríamos explicar exactamente por qué los demonios se manifiestan en forma de sombra negra, de forma humana que vigila y permanece inmóvil hasta que de repente desaparece, de figura aparentemente humana con ropaje blanco que "flota" sobre el suelo e igualmente permanece inmóvil y con la mirada fija, y de mujer vestida de negro a la manera del arquetipo de las brujas. Son "formas" que están en la mente humana (el tan cacareado inconsciente colectivo), pero que se corresponden con una realidad física y literal. Un racionalista diría que confundes al cartero repartiendo bolsas por la noche con un fantasma, nada más que un error de percepción. A nosotros nos toca decir que esa realidad física y literal no es la del mundo humano, sino la de los seres sobrenaturales. Por tanto, si la película de Carpenter puede ser leída como relato sobre un perturbado que asesina a mujeres jóvenes, nosotros vamos a describirlo desde la demonología. El perturbado pasó su infancia en una casa encantada, o sea, una casa que sufre fenómenos de infestación en donde uno o más espíritus malignos toman posesión de la casa. Vivir en un lugar maldito expone a sus habitantes a ser de alguna forma influenciados o poseídos por un espíritu maligno. No hay consenso sobre la realidad de esto en demonólogos oficiales y oficialistas como el Padre Fortea, pero en cine es un tópico recurrente, lo hemos visto en El conjuro o en clásicos inmensos como Terror en Amityville. Por tanto, podemos ofrecer una pequeña teoría sobre el comportamiento de Michael Myers; un niño afectado por el abandono, una hermana que lo abandona para dedicarse a sus juegos lujuriosos y él, inspirado por un ente maligno, mata a su hermana, convirtiéndose en un personaje con un fuerte rasgo misógino ( las mujeres no deben divertirse, deben cuidar de los suyos y ser responsables ). Laurie es precisamente el tipo de chica perfecta que conforme se va acercando a dar rienda suelta a su lujuria ve crecer la sombra de una amenaza en forma de hombre del saco, aunque finalmente ( la final girl ) sobrevive por méritos relacionados con la virtud que representa, a pesar de todo. Con esto se pueden hacer interpretaciones psicoanalíticas la mar de entretenidas y curiosas, pero de momento lo dejamos en esa imagen del espectro del Mal que es "vencido" por la final girl.  

domingo, 19 de septiembre de 2021

"Thunderbolt" de amor y de luz

 



Parece que nos faltarían palabras para valorar a una película como The Gate y quedarnos realmente satisfechos. Sencilla y extraña a la vez, funciona como monumento a todos los que fueron niños en los ochenta y como exposición de demonología desde un prisma extremadamente infantil, lo que al final juega a su favor. Y no nos engañemos, no es un producto edulcorado ( a pesar de algunas cursilerías, como veremos al final ) sino que todo su entramado iconográfico, desde los seres del mundo feérico hasta los personajes que representan al padre, la madre, la hermana, el mejor amigo, los amigos de la hermana mayor y hasta las casitas unifamiliares con sus apacibles jardines, se inspira en el miedo. El miedo a perder el gozo del hogar en la infancia, a que los demonios se lleven a nuestros seres más cercanos y queridos para poseerlos y convertirlos en seres perversos. Una vez más, estamos ante una película sobre la batalla que Glen ( Stephen Dorff ) debe librar por preservar la inocencia, mirando a la infancia como un paraíso al que proteger para que nada, nunca, jamás, cambie. 


1. La hermana mayor, el "thunderbolt" y los sueños  

Si esta es una historia sobre cómo los demonios son vencidos con el poder del amor, el hilo conductor es la relación entre Glen y su hermana mayor. En esa familia existe un conflicto irresuelto que impide que el amor se exprese con toda su plenitud, y ahí el "thunderbolt" juega un papel principal. Esa ausencia de amor les abre una puerta a los demonios, recordando que lo que en la película son elementos literales en realidad son aspectos simbólicos que atañen a cuestiones espirituales. La película empieza introduciéndonos en el mundo emocional y afectivo de Glen a través de un sueño. Es el hogar, hay un árbol en medio del jardín, y una cabaña de madera construida sobre sus ramas. Aparece una muñeca, sin duda un elemento onírico relacionado con la hermana, y seguidamente el árbol es destruido por un rayo. Al amanecer, Glen despierta y resulta que el árbol, efectivamente, ha sido arrancado de raíz, dejando un agujero en el terreno del jardín. En esta película las sincronías de Jung y el psicoanálisis están presentes de una forma que algunos no habíamos contemplado hasta hoy... 


2. El mejor amigo, la cosmogonía demonológica y la cultura del heavy-metal


Este personaje es un monumento...



  Imagen del amigo friki que todos hemos tenido en algún momento de la infancia o de la adolescencia, o que nos hubiera gustado tener, y que deja una huella imborrable. Representante de la cultura del heavy-metal, un tipo de música que en el entorno de las iglesias cristianas tiene fama de ser la música satánica por excelencia y - aunque no vamos a negar que muchos seguidores del metal tienen más afinidad con la rebeldía luciferina que con la abnegación de Jesucristo - en cambio el personaje interpretado por Louis Tripp nos habla de otra vertiente, más en la línea del romanticismo y de la cultura y la espiritualidad gótica (de la que ya hemos hablado), presentando a los metaleros como gente que tiene una cosmovisión bíblica del mundo, donde la batalla entre la luz y las tinieblas se encarna en la acción y el poder real de ángeles y demonios. Mirando, por ejemplo, el caso de la banda Black Sabbath, para muchos la pionera del heavy-metal, tomaron su nombre de una película de Mario Bava titulada originalmente I tre volti della paura, en cuya presentación y desarrollo en tres historias diferentes anunciaba el propósito del cine de terror de ser profeta de la presencia demoníaca en nuestro mundo, un mundo poblado de espectros y criaturas de las tinieblas, y ese fue el camino tomado por la banda y el sentido del contenido de las letras y el sonido del heavy-metal desde entonces hasta hoy. En esa misma dirección,  aquí apostamos por una forma de entender el heavy-metal como movimiento romántico en el sentido más místico o religioso del término. No obstante, hay distintas apreciaciones y matices. Os recomiendo un par de lecturas al respecto. Son interesantes y es gente que escribe muy bien. Una es El metal como religión y la otra es Como vive un metalero, sobre las incoherencias en las que caen todos los que se entregan a grandes ideales, esa distancia entre lo que decimos y lo que hacemos, pero a mí no me cabe duda de que la empresa merece la pena, además de que, en ciertos casos, el estilo de vida de un metalero - por su rechazo a los convencionalismos sociales y por su desprecio a las vanidades de la vida material - está mucho más en consonancia con el Espíritu de Cristo que la forma de vida de muchos que pretenden ser seguidores de Cristo. Recordemos, en cualquier caso, que hablar ( o cantar en este caso ) sobre el poder de Satanás no convierte a nadie en satanista. A veces los cristianos se pasan la vida advirtiendo al mundo del peligro y las tretas de Satanás, y no por ello son satanistas. Pues lo mismo pasa con los metaleros. Por lo demás, usando a Terry como portavoz, la película presenta una cosmogonía no demasiado alejada de lo que sabemos de acuerdo a la revelación bíblica. Los "dioses"-demonios reinaban en el caos y la oscuridad existentes antes de que el Verbo de Dios comenzara a poner orden y a iniciar la creación de esta minúscula parte del universo donde habitamos. Antes de que el Elohim pronunciase el "hágase la luz", la tierra ( desordenada y vacía ) y su espacio alrededor formaban parte de ese gran abismo al cual fueron arrojados los ángeles caídos y las demás criaturas de diferentes mundos habitados que se unieron a la rebelión de Lucifer. Desde la primera luz divina reinando en la tierra ( luz que no hay que confundir con la luz de los astros ) y a partir de la creación del ser humano, el propósito de los demonios ha sido aprovechar la debilidad humana y tentar para que nosotros les habramos una puerta por donde pueden entrar en nuestras vidas y llevarnos de regreso al caos original. 


 3. Los demonios que nos acechan



La puerta se abre, como dijimos, porque no hay suficiente amor en la vida de Glen y de sus seres cercanos. Incluso Terry, en un momento de codicia al pretender hacer negocio con los extraños minerales hallados en las raíces del árbol, propicia que el agujero aparezca por primera vez como conducto directo hacia los infiernos que están bajo la tierra. Pero aparte de esto, que tal vez es hilar demasiado fino, está la forma progresiva en que los demonios inciden en la existencia de los humanos, muy coherente con lo que enseña la demonología y que ya vimos a cuento de Paranormal Activity; primero son sólo una influencia, provocan sonidos extraños, visiones, pesadillas, extraños fenómenos de levitación, y según se va cumpliendo el ritual de sacrificios, se materializan, en este caso, en forma de diminutos duendecillos de aspecto muy siniestro ( una verdadera maravilla de diseño y animación, dicho sea de paso ). La película muestra claramente que detrás de toda la fenomenología de lo paranormal está la actividad demoníaca, en especial en los casos en que aparecen personas muertas, o asumen la imagen de personas ausentes para engañar o manipular a los humanos. Recordemos que la demonología de base bíblica tiene la firme convicción de que las visiones de muertos son producidas de alguna forma por entes demoníacos con la finalidad de perpetuar uno de los mayores engaños satánicos en la historia cultural y espiritual de la humanidad: la inmortalidad del alma o la creencia de que el ser humano, de alguna forma ajena al poder Redentor de Cristo, sobrevive a la muerte. Polvo somos y al polvo volvemos, dice la Palabra de Dios...Sólo en Cristo y por la comunión con Cristo hay vida eterna. No podemos formar parte de la creación eterna de Dios sin atender a las instrucciones del Creador.


4. La imaginación de los niños 

Visiones, hechos extraños, sombras espectrales...Cuando el padre, como cada noche, cierra la puerta de la habitación y deja al niño sólo en la oscuridad, un simple juguete cuya sombra es proyectada en la pared suscita inquietud y temores. Una ráfaga de viento, insectos que impactan contra el cristal de la ventana. Son sólo eso, quimeras infantiles, pero los demonios se alimentan del miedo, y lo que en principio puede empezar como un juego morboso de la imaginación puede terminar siendo una forma de abrir puertas para que de verdad entren en la realidad cotidiana. La película, por cierto, juega a eso, a que todo puede estar en la mente y en la imaginación de Glen o de Terry, hasta que se cumple el ritual y la puerta se abre definitivamente. Por amor insuficiente, por el miedo, por pequeños gestos de impiedad...Ahora bien, hay un principio en demonología que dice que detrás de toda aparición que es producto de la imaginación humana ( por ejemplo, el obrero emparedado que aparece como muerto viviente, surgido de la imaginación de Terry ) están los demonios como perpetradores de la locura y las visiones o percepciones de tipo psicótico o esquizoide. 


y 5. Que el cielo vuelva a ser azul

El mayor temor de un niño es que las sombras del mal afecten a su hogar, a su familia y a sus amigos. Si hablamos de cine, la mejor imagen de la película, la que resume su trasfondo, es aquella en la que se ve la sombra de uno de los demonios proyectada sobre las fotografías de la familia de Glen, una sombra real que acecha y que ya no es la sombra proyectada de un juguete. En ese tramo final de la película, cuando Glen ha visto que las tinieblas se han llevado a su hermana y a su mejor amigo, cuando el cielo se ha vuelto negro y toda la tierra parece gobernada por la oscuridad, aparece la inspiración del thunderbolt como signo del amor por su hermana, ese amor que puede vencer al señor de los demonios. En un momento dado vuelve a aparecer la muñeca del principio, referida a la relación afectiva con su hermana, una relación dañada que al ser restaurada con el vuelo final del thunderbolt permite que la puerta se cierre y las tinieblas se retiren dejando entrever un cielo azul. Como en un sueño, todo se restaura, recupera a su hermana y a su mejor amigo que habían sido arrastrados a las tinieblas, y esta vez para ser consciente de que son la mejor hermana y el mejor amigo que podía tener. La película termina como cuento de hadas, es una fábula, una parábola que nos habla sobre ese miedo a perder lo mejor de nuestro ser y de las personas a las que amamos. Porque si bien en nuestra realidad nunca nos habremos topado con demonios que perviertan nuestra alma y nos arrastren a las tinieblas, sí hemos conocido los instrumentos demoníacos que actúan en nuestra sociedad: la propaganda, la televisión, las drogas, las modas, y un largo etcétera.    




miércoles, 11 de agosto de 2021

El advenimiento de los demonios y la cultura apocalíptica (II)

 


Porque del corazón del hombre salen los malos pensamientos, muertes, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias.- Evangelio de Mateo 15: 19



Sobrevivir a la oscuridad del mundo en tiempos de apocalipsis tiene un aspecto, muy secundario y señalado en el post precedente, relacionado con el gozo estético. Y es verdad que Lamberto Bava hizo una película muy inspiradora no sólo por la forma tan fresca, salvaje e ingeniosa de representar ese advenimiento de los demonios, también por el uso de la fotografía y el uso del espacio en los interiores del cine metropól, generando sensaciones de claustrofobia, de estar en un lugar maldito en el que no parece haber un camino de salida o sólo abre o cierra sus puertas conforme a la inteligencia que le da vida propia, algo que le da cierta similitud - salvando distancias - con el hotel Overlook de El Resplandor. Porque lo cierto es que, por otra parte, el edificio de ese viejo cine ubicado en algún lugar apartado de una ciudad centroeuropea es art nouveau incrustrado en el tejido urbanístico de una ciudad posmoderna, pero mediante el contrapicado, las notas de Claudio Simonetti y el adecuado uso de la luz en la filmación de exteriores consigue una imagen abstracta que lo convierte en un edificio fantasmal que nos recuerda a la europa de las catedrales góticas. Pero no vamos a emocionarnos más con todo esto, pasemos a la instrucción espiritual que hemos extraído en el cine-forum. Antes que nada, si estudiamos demonología y hablamos tanto de los demonios podemos dar una falsa impresión acerca del concepto que tenemos del ser humano conforme a la Palabra de Dios. Es decir, parece que delegamos toda responsabilidad moral en la actividad de inteligencias no humanas, como si las personas estuvieran a merced de los demonios. De lo que se trata es de evitar ser instrumentos del mal, pero ello no quiere decir que somos marionetas del mal. Por eso cito al Evangelio de Mateo capítulo 15 versículo 19, donde se nos aclara que si hacemos el mal, es porque queremos hacerlo y porque el principal enemigo del hombre está en el hombre mismo, en su alma interior. Entonces, ¿para qué hablar de demonios y para qué buscar un chivo expiatorio?. Primero, porque es la cosmovisión bíblica, y segundo porque atañe al origen del mal. Todos sabemos que el mal está en nosotros, pero ese mal ha de tener explicación y origen. Y para eso está la Palabra de Dios. Si nos apartamos de Dios ( si nos ponemos la máscara del demonio) el espíritu de pecado incrustrado en nuestra estructura genética y en nuestra psique libera sus energías y va encontrando cauces por donde transcurrir. Si nos sometemos a la Ley de Dios y tenemos comunión con Cristo, esa estructura natural e inherente a nuestro ser, aunque puede ser alimentada por percepciones subliminales procedentes de u originadas en los demonios, es neutralizada por el espíritu de santidad. En principio puede ser simplemente una disciplina que "reprime" la expresión de actitudes y actos pecaminosos, pero con el paso del tiempo y la perseverancia en la comunión con Cristo pasa de ser "reprimida" a ser totalmente eliminada de nuestro ser. Es una cuestión de cultivar hábitos saludables que con el paso del tiempo se convierten en actitudes automáticas, sin necesidad de más disciplina. Entonces ¿qué va a pasar aquí, en el oscurísimo siglo XXI, cuando la mayor parte de la sociedad global se está apartando de Dios, desde los Reyes de la tierra que ocupan puestos de enorme influencia en la política y la economía mundial hasta el sencillo trabajador de clase media-baja?. La invasión demoníaca está asegurada, aunque no sea como en las películas y en ocasiones puede tener un rostro más sutil y aparentemente amable. Concluyendo, Dios respeta la libertad del hombre, somos libres de hacer el bien y de hacer el mal, estamos protegidos del poder de los demonios desde que el redentor del mundo ofreció su sangre como manto de justicia que nos protege y nos justifica. Si Él ya tiene su mano tendida para que la cojamos y nos acompañe en lo poco que queda de vida en este mundo oscuro de cataclismos, confusión e incertidumbre, lo único que tenemos que hacer es no darle la espalda, coger esa mano tendida hacia nosotros y, ya santificados, que Cristo nos guíe con su Luz hasta el amanecer del día final.     

domingo, 8 de agosto de 2021

El advenimiento de los demonios y la cultura apocalíptica

 

Como ya se dijo en su momento, Demons es una película que ofrece una imagen demoníaca de la sociedad en la que vivimos. Tomando la perspectiva de Sharon, la joven protagonista que viaja en metro en los primeros compases, el mal es la ciudad y su forma de vida, el mal está en la calle y en su vida nocturna, en la forma de vestir, en la música que escuchamos, en el ambiente social y cultural, en suma. Si la inquietud en la mirada de Sharon nos remite a la persecución implícita que sufre toda persona normal y decente (el simple hecho de no encajar), la extravagancia y el desorden estético de la cultura punk se corresponde con la rebeldía luciferina de aquellas tribus urbanas. Aunque sean, por tanto, simples estereotipos lo cierto es que, como vimos en entradas anteriores, sirve para construir un código moral en el que los chicos buenos son más resistentes a la posesión demoníaca. Pero a fin de cuentas Lamberto Bava no es un moralista, simplemente nos deja con un "esto lo que hay...¡save our souls!". 

El advenimiento de los demonios anunciado en la película se refiere a cómo es la sociedad presente, y a la vez tiene ese sentido escatológico del fin de los tiempos. Si vamos a la Palabra de Dios, algunos pasajes confirman que, efectivamente, en los tiempos finales habrá una mayor actividad demoníaca fruto del apartamiento de Dios, es decir, la sociedad humana se aleja de los preceptos divinos y de la Ley y, en consecuencia, las personas son menos resistentes a la influencia de los demonios y se convierten en instrumentos del mal. Así pues, en el contexto de guerras, pestilencias y cataclismos sociales anunciados en, por ejemplo, Mateo 24, el fuego, la persecución y la violencia en las calles - el mismo panorama con el que se encuentran los jóvenes protagonistas tras conseguir salir del cine metropól - caracterizarán el oscuro futuro hacia el cual vamos. Sin embargo, el ser apocalípticos no debe convertirnos en seres pesimistas o deprimidos, más bien se trataría de sentirse cómodos incluso en los pasajes más oscuros de este trayecto hacia la redención final y la tierra renovada anunciada en el apocalipsis de Juan. Precisamente porque sabemos que Satanás ya ha perdido y que finalmente el Reino de Dios se materializará en este planeta y en todo el universo. El apocalipsis de Juan fue escrito para ello, para tener confianza y seguridad en los peores trayectos. Es más, para contemplar el mal, la tiniebla, lo oscuro, lo aparentemente desesperanzador con regocijo, como algo que es parte del guión escrito por Dios desde el principio del mundo. Contemplar con regocijo la belleza de esa lucha entre luz y tinieblas, en virtud de esa conciencia del mal que tanto reivindicamos porque permite discernir lo bueno de lo malo e incluso podemos apreciar la actividad de los demonios como su parte en el papel que Dios les otorga en este drama.