"Harán de los cementerios sus catedrales y de las ciudades vuestra tumbas" (Bava y Argento, 1985). Y es cierto, vivimos tiempos oscuros, y desde el 2020 podríamos decir que hemos vuelto a la edad media, lo cual es fortuna y no, como suele pensarse, una desgracia. Vivimos en una edad media real y mitológica, donde las pestes, las guerras, la incertidumbre, el fin del mundo y el carácter demoniaco de la realidad están mucho más presentes. Los demonios existen, y la victoria final de Dios sobre el Dragón se acerca. Esta bitácora explora, entre otros asuntos afines, la lucha contra el Dragón tal y como se ha representado en el cine y en las artes populares.

viernes, 12 de agosto de 2022

"Alguien nos está llamando"

 


He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. -Apocalipsis 3:20-


Hacer de la fantasía y la ciencia-ficción una forma de sentir y de estar en el mundo, tal vez esa sea la idea principal que se desprende del visionado de Explorers. Es una película sobre la infancia como arquetipo, y es una forma de invitarnos a reconectar con aquella fe y aquellas esperanzas de nuestros orígenes, cuando mirábamos a las estrellas con la sincera inquietud acerca de los misterios del universo, buscando a Dios, incluso cuando ya no había casi espacio para Dios porque los "extraterrestres" ya habían copado el imaginario colectivo en la era pop. Por otro lado, vivir y estar en las nubes se presenta como ese aspecto patológico que afecta al aficionado a las historias de ciencia-ficción, quien normalmente se justificará apelando a la grandeza de las aspiraciones celestiales frente a las vanidades del mundo o los aburridos y reducionistas métodos de enseñanza escolar que todos hemos sufrido. Quizás algunos de vosotros habéis sido de esos que preferíais volar sobre las nubes antes que atender la explicación del maestro o maestra de matemáticas o ciencias, pero no por desinterés o desidia sino porque sabíais que la verdadera fuente de la vida y de la realidad está en el reino de lo que el mundo llama fantasía y. ante todo, porque habéis oído la llamada de una voz que creemos procede de las estrellas, cuando en realidad "ellos", tanto los demonios como los ángeles de Dios, están aquí, caminando sobre la Tierra. Tan solo necesitamos discernimiento para distinguir el bien del mal para saber si la llamada tiene origen demoníaco, o es la voz del Espíritu de Dios.

  

viernes, 5 de agosto de 2022

Amar la fantasía, enfrentar la realidad

 


Recordemos a grandes narradores del fantástico contemporáneo, como Paco Plaza, quien hace pocos meses afirmó que el cine de terror nos prepara para la realidad, y que si los niños leyeran o vieran más historias sobre monstruos y menos cuentos de hadas les iría mejor en la vida adulta. Desde aquí afirmamos que el tiempo venidero es un tiempo anómalo, donde la ficción invadirá la realidad de forma insospechada para los incrédulos del Apocalipsis y del cumplimiento de las profecías bíblicas. La Biblia es una suerte de perfecto equilibrio entre las historias de monstruos y los cuentos de hadas, nos advierte  que el infierno a menudo se materializa en este planeta Tierra que habitamos, y a la vez nos asegura que se cumplirán las promesas de vida eterna en el Reino celestial de Dios. La Biblia es el mayor libro de ciencia-ficción jamás escrito, pero es la Palabra de Dios, y nunca deja de cumplirse. 

No hace falta escribir ningún manifiesto sobre la identificación entre el género fantástico y la realidad, ya lo hizo M. Night Shyamalan en Unbreakable, donde Elijah Price, un fanático de los cómics sobre la lucha del bien contra el mal, afirmaba que "la realidad no cabe en las viñetas que fueron creadas para ella", y donde se aleccionaba sobre la necesidad de creer, tolerar y permitir que lo extraordinario entre en nuestras vidas. Pero son ficciones tan maduras y cargadas de realidad  que incluso advierten de la contrapartida oscura y terrible que irremediablemente se materializará junto a los más bellos sueños de la humanidad. Siguiendo el mismo hilo, el cine de ciencia ficción ha sido esa "viñeta" que de alguna forma profetiza los escenarios finales de la historia de la humanidad, cuando lo humano deberá abiertamente enfrentarse y comunicarse con inteligencias no humanas, determinando el destino cósmico de la humanidad. Todo termina con un Viaje a las estrellas, tan solo es cuestión de escuchar la palabra de verdad y resistir a la blasfemia y la tergiversación, porque hay inteligencias que sirven al Creador y otras que mienten y manipulan a la humanidad con el propósito de arrebatarle sus sueños y dañar al Creador. 

Quien ama la fantasía, tolera y comprende mejor la realidad de estos tiempos apasionantes y extraordinarios.     

miércoles, 3 de agosto de 2022

"De profundis clamo..."

 


Y el Señor dijo a Satanás: ¿De dónde vienes?. Entonces Satanás respondió al Señor, y le dijo: De rodear la Tierra, y andar por ella. - Job 1:7 -


No hay vacaciones, ni helados, cervezas, ni terracitas de verano para los nuestros. Amantes y exploradores del "más allá", la fantasía y el terror, la ciencia-ficción, mirando siempre a la eternidad y las cuestiones trascendentes de la vida. Y a los que no se sienten parte de esto, se agradece que dediquen su tiempo a leernos y darnos un poco de su compañía a pesar de todo. 

En 1999 la película The Sixth Sense volvió a poner sobre el tapete la temática sobre la vida más allá de la muerte, y la posible relación o comunicación entre los vivos y los muertos. Además supuso el descubrimiento de un cineasta, ateo pero cargadísimo de inquietudes existenciales y espirituales, Shyamalan para abreviar, heredero de Spielberg en tanto quiso aunar la marca de autor con un cine atractivo, sensible y comercial de cara al público. La cuestión es que esta película tuvo un gran impacto sobre el imaginario colectivo respecto al "más allá" y el mundo de los espíritus. Pero, por otro lado, esta película es ante todo un drama humano sobre la soledad y el terror a estar solos o, por el contrario, terror a estar acompañados por inteligencias no humanas que pudieran ser hostiles, terror a la muerte y a lo desconocido en definitiva. La conclusión de Shyamalan, no obstante, está llena de buenos sentimientos y esperanzas (muy del gusto de Spielberg), pero veamos cómo lo hace, y veamos esa extraña maniobra de manipulación, o falta de entereza, nunca lo sabremos exactamente.


Una película partida en dos

Sobre el tema de las apariciones, espectros, fantasmas, presencias invisibles pero claramente percibidas por la persona afectada, como quieran llamarlo, hay dos explicaciones. Una, la más popular e irracional, afirma que son las almas de los muertos que se aparecen a los vivos, La otra explicación proviene precisamente de la Biblia y de la demonología, de donde se entiende que ese tipo de visiones o percepciones se originan en la influencia demoníaca, o directamente en la actividad demoniaca. Y no se puede explicar mucho más, lo único que podemos hacer es aceptar la condición mortal del hombre tal como lo enseña la Biblia y la evidencia científica. Pues bien, estas dos visiones sobre el fenómeno dividen la película en dos segmentos bien diferenciados.


El punto de inflexión: esa grabación en cinta magnética...

El primer segmento abarca desde el inicio de la película hasta la secuencia (escalofriante) en la que el psicólogo interpretado por Bruce Willis escucha una grabación en cinta magnética o cassette. En resumen, es la historia de un psicólogo escéptico que no sabe tratar los casos de dos niños afectados por visiones y percepciones extrañas, y lo atribuye todo a la crisis familiar que han sufrido o a posibles casos de esquizofrenia. Tras el suicidio de uno de ellos, intentará compensar sus fracasos anteriores ayudando al pequeño Cole. En este segmento aparecen todos los tópicos sobre el mundo de los espectros y los fenómenos poltergeist que tantas veces vimos en cine y que pueden ser interpretados desde un prisma demonológico: armarios que se abren solos, luces extrañas, espiritismo, voces y espectros que acosan al niño protagonista, etc. Frente a todo ello, Willis, psicólogo pragmático y empirista, encarna esa actitud de quien nunca estará dispuesto a reconocer la existencia de inteligencias no humanas que perturban y acosan a estos niños, hasta que llega un punto en el que, basándose en todos los indicios disponibles y después de que Cole le confiese sus secretos, puede atar todos los cabos. Ese punto es la grabación en cinta magnética donde se escucha la voz del paciente suicidado en un momento de soledad, ahí es donde se da cuenta del terror profundo que afectaba a su paciente al sentirse indefenso ante presencias extrañas e invisibles para la mayoría de la gente. Ese era el punto de la narración a partir del cual meterse de lleno en la interpretación demonológica, pero es como si Shyamalan no pudiese soportar esa visión aterradora y abismal ( en palabras del pequeño Cole, "¿y si son malvados? ¿ y si solo quieren hacernos daño?") y decidiese dar un giro radical. A partir de ahí nos cuenta una fábula edulcorada sobre "almas en pena" que solo necesitan ser escuchadas.


"No quiero morir en un lugar como este. Sálvame, oh Dios"

No quiero morir es la frase que se repite en los créditos finales de la película, es la confesión personal de Shyamalan acerca de su terror a la existencia y a la soledad. Recordemos que la película está escrita y dirigida por un ateo que desconoce las realidades espirituales y el conflicto cósmico entre el bien y el mal en el que todos estamos. Vincent Gray, el paciente suicidado, clama a Dios porque percibe más de lo que debería percibir un ser humano. El terror a la muerte del que habla la película no es tanto terror a un final o a dejar de ser como personas individuales, y aquí hay que ponerse en la piel de Vincent Gray o del pequeño Cole: si esos espíritus que perciben todos los días a su alrededor son las almas atormentadas de los muertos, entonces la muerte es una condena a sufrir eternamente, perdidos en el espacio caótico del hades fantasmal, sin Dios protector y ordenador del universo, sin posibilidad de tener descanso y reposo. Se corresponde con la tradicional idea del infierno donde somos torturados eternamente. Shyamalan soluciona esta angustia dando ese giro radical y disneyano que hemos comentado, pero tal vez el terror del que habla es el terror a la no existencia de Dios, a que toda nuestra existencia sea un caos tan perverso que ni siquiera nos dará el merecido reposo tras la muerte. 


Existe un Dios ordenador 

La tradición católica habla del purgatorio como una forma de intentar hilvanar la creencia en la supervivencia del alma con la existencia de un Dios justo que protege y ordena su creación. La Palabra de Dios es Razón y testimonio de la verdad, y lo deja todo muy claro: ninguno de nosotros dispone de un alma inmortal, pero todos vivimos bajo la promesa de recibir la vida eterna en el día Final, el día del Retorno del Rey, tras el juicio que está establecido, para participar del Reino de Dios, el Creador de todo, en un universo gobernado por Cristo. Mientras tanto, todos los seres humanos tienen garantizado un reposo en la tumba, como un sueño de descanso y desconexión de los sufrimientos de la vida. Por tanto, la agonía y el espanto existencial que Shyamalan expresa en esta película no tiene razón de ser, además de que no hay ninguna evidencia científica acerca de una supuesta "alma" que sobrevive a la inmediata muerte del cuerpo.   


 Los demonios existen, y están aquí

Las personas que pueden estar sufriendo experiencias similares a las de Vincent Gray o el niño protagonista de esta película no están desprotegidas. La perspectiva demonológica y bíblica enseña cómo es la actividad demoníaca, y por qué los demonios producen ese tipo de visiones o encuentros con extrañas entidades. Tampoco se puede imponer la creencia en la Palabra de Dios como remedio a sus males, pero que cada cual juzgue si la visión caótica del mundo y la existencia humana que se desprende de la creencia en los "espíritus de los muertos" tiene más validez que la cosmovisión bíblica del mundo donde existe un orden, un sentido y un propósito. Esto no quita que, hasta cierto punto, Lovecraft tenía razón en la ensoñación de un universo poblado de criaturas hostiles a la humanidad que imperceptiblemente se mueven y conspiran a nuestro alrededor, pero siempre bajo el orden y los límites establecidos por Dios.   


martes, 19 de julio de 2022

El mensaje de Varg

 


"Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente!. Así, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca" - Apocalipsis 3:15-16


Si existe una película con un planteamiento radical acerca de los satanistas, en la cual el cristiano puede verse reflejado en el "negativo" de esa imagen radicalmente opuesta a los valores de la Ley de Dios, esa película es sin duda Lords of Chaos. Quizás como inmersión en la cultura del Black Metal sea un tanto superficial - puesto que no todos los artistas que trabajan en ese mundo son satanistas declarados y conscientes de serlo - pero cuenta la historia de un grupo de jóvenes que verdaderamente se apartan del mundo para vivir una propuesta de vida radical, desde el nihilismo y la misantropía más enloquecidos. Para estos jóvenes se trata de hacer el Mal sin remilgos, destruir a los demás y destruirse a sí mismos, rindiendo culto a la muerte, la sangre y las vísceras. Ahora bien, basándose en hechos reales, la película establece un antagonismo entre Euronymous, para quien la práctica del Mal es una forma de llamar la atención, de exhibicionismo, de crear una estética innovadora, popularidad o mero reclamo comercial, y "Varg" Vikernes, quien apuesta radicalmente por el Mal, como filosofía de vida, espiritualidad gótica en el polo más extremo del espectro, y verdadera religión satánica. El caso es que Varg asesina a Euronymous porque siente que ha traicionado la misión y el verdadero propósito del grupo. Para Varg, alguien tibio que habla mucho pero no alcanza el Ser, que finge para llamar la atención pero no cree en lo que dice, no merece seguir viviendo.  

En esta película, por otro lado, la enseñanza demonológica puede extraerse desde la mirada a una cultura nihilista que posee las mentes de sus súbditos utilizando los aberrantes ritmos del metal oscuro y la imitación a la imagen del zombi como parte de ese culto a la muerte, de reconocerse muertos en el alma, pero desde el morbo y el afán de destruir a toda vida. Pero lo más importante es ver como la radicalidad del mensaje de Varg es una imagen simétrica y opuesta a la radicalidad del evangelio cristiano, siendo la de Varg, frente a la tibieza de Euronymous, la actitud correcta, aunque esté ubicada en el lado oscuro. Ojalá los hijos de Dios o los que aspiran a ser hijos de Dios sean radicalmente santos, practicando tolerancia cero con la distancia entre lo que decimos y lo que hacemos, sintiendo verdadero asco ante el mal y la iniquidad, sabedores de que no se va a la iglesia para hacer amigos sino para cumplir una misión, que estamos aquí para sufrir por la verdad sabiendo que es mejor hablar menos y ser más, que debemos llorar y padecer porque no estamos viviendo conforme a las leyes del Cielo y porque la miseria espiritual afecta a las iglesias, y canalizar el dolor de forma que convirtamos la vida en un acto de bondad radical y sin contemplaciones para con el mundo y la lógica humana, exactamente igual que hizo Cristo. 


jueves, 14 de julio de 2022

El terror y la realidad anticipada

 


En la película 28 semanas después podemos ver, a base de fotografía y acción hiperrealistas, uno de los escenarios más horrendos que la imaginación pueda concebir. Pero de entre todas las horroríficas secuencias o situaciones planteadas, vamos a detenernos un momento en la que posiblemente sea la más dolorosa de todas y la más cercana. Es aquella en la cual un hombre y una mujer, casados y con hijos, se reencuentran en la cámara de un hospital y se dan un beso. Ella es portadora de un virus letal, aunque inmune, y el hombre carece de esa inmunidad. Se convierte en una secuencia angustiosa porque el espectador sabe la catástrofe que sucederá en cuestión de pocos segundos. Esa forma de mezclar o solapar lo bello con lo terriblemente macabro nos recuerda a la situación real vivida en este pandemonium del covid-19, donde abrazar o besar a nuestros seres queridos puede esconder una tragedia futura. 

Para muchos, la ciencia-ficción, la fantasía y el terror son géneros de evasión o divertimento. Aquí vamos a considerar, sin pretender obligar o inducir a nadie a comulgar con ello, esa otra perspectiva que dice que la fantasía y el terror sirven para ampliar nuestra vivencia y percepción del mundo, y hacerlo desde el pasado, pasando por el presente y mirando hacia el futuro. En pocas palabras: el cine de terror hay que tomárselo muy en serio, como "lectura" sobre la sociedad de la que formamos parte, como enseñanza acerca de los seres espirituales que nos acechan desde el mundo invisible, y como vivencia religiosa en cuanto a que nos remite a la guerra espiritual contra el mal. Por otro lado, el cine de terror presenta dos problemas también muy serios. El primero, hollywood ha representado a Satanás y a sus huestes con unos atributos de poder y capacidad de destruir que no tienen en realidad. En las películas el poder del mal está sobredimensionado, y ello en cierta forma supone rendir culto y pleitesía a Satanás. El segundo problema tiene que ver con los trastornos mentales provocados por un consumo excesivo, o incluso, como advierten muchas personas desde el entorno de las iglesias, la posibilidad de sufrir algún tipo de influencia o posesión demoniaca cuando una persona no consagrada a Cristo, o con escasa o nula formación espiritual, se expone a las imágenes de una película de terror ( en este cineforum ya hemos apuntado que los espíritus malignos se alimentan de emociones como el miedo ). Es decir, Satanás no tiene tanto poder como a veces se le supone, pero si vamos por la vida sin el filtro de la armadura de Dios podemos caer fácilmente.


"Nunca imaginé que viviriamos algo como esto". ¿ A cuántas personas se lo habéis oído decir desde que empezó la pandemia ?. Son muchas, y es lógico, son personas rotas por dentro y son las que más sufren a nivel psicológico. Sin embargo, las personas que hubieran atendido al género del terror y la fantasía como una forma de ampliar su percepción del mundo y de las realidades latentes, han llegado a la pandemia mentalmente mejor preparadas. Es como una "terapia de choque" en la cual el posible miedo a un futuro apocalipsis zombi se ve atenuado por ejercitar la imaginación a través del cine fantástico, donde la persona imagina una situación, va familiarizándose con esa situación, y va desarrollando una disposición mental para recibirla en la realidad por mucho que, como suele decirse, la realidad supere a la ficción y a nosotros mismos. Por supuesto,  al margen de si vamos a tener que vivir o no una catástrofe zombi, lo importante es la comunión con Dios, aunque la imaginación entrenada con películas de terror y el fortalecimiento mental producido ante situaciones extremas también es interesante de ver.

    


 

viernes, 8 de julio de 2022

Los endemoniados y el influjo de Venus

 


Ya no nos vale ningún tipo de propaganda de progreso y democracia. La realidad es esto, la misma película de George A. Romero estrenada en 1968. No existe la libertad del individuo fundamentada en la bondad que proviene de Dios, ni verdadera vida política, ni el futuro está en nuestras manos, como algunos pregonan. Somos autómatas, títeres del sistema, hombres sin alma, colectivo de ignorantes gobernados por las élites del planeta tierra. Llevando todo esto al terreno de la teología, puesto que la humanidad se ha alejado de Dios, y por tener el alma muerta en cuanto a que carecemos de las virtudes del Espíritu, somos endemoniados a merced del Maligno.

La noche de los muertos vivientes establece, si vamos a lo más inmediato, una caracterización de la hora de tinieblas, y de un recorrido hacia ella. Tom Savini se preocupó por dejar unas breves panorámicas del atardecer como transición hacia la noche, algo que no sucede en la película de Romero. En la de Romero empieza la narración bajo la luz solar y, en pequeños pasos muy abruptos (tan abruptos como la irrupción del mal y la locura en la escena), nos introduce en la noche sin que el espectador pueda apenas ser consciente de esa transición. No obstante, el recorrido tiene un punto de inflexión clave: cuando la protagonista femenina se arrodilla ante el sepulcro y comienza a orar y, en respuesta a ello, su acompañante masculino comienza a frivolizar respecto a la oración y la vida religiosa familiar. En ese momento se produce un extraño "salto" de raccord en la secuencia, y estalla una tormenta sobre los personajes y el paisaje circundante, constituyendo la primera avanzadilla de las tinieblas. De hecho, el sonido de un viento fantasmal y de la tormenta acompañan la narración casi hasta el final, como atributo del mal y de la materialización de las huestes demoníacas en la realidad. La casa donde los personajes se refugian durante la noche se convierte en imagen de ese hogar que ya no existe y ya nadie tiene, un lugar de posible pero inalcanzable refugio y calidez, asediado por las fuerzas malignas hasta su inevitable desmoronamiento.

Por otro lado, parece que existen en la película unas nociones muy generales sobre la demonología tal y como la hemos entendido en este cineforum. Se da una explicación científica para al extraño comportamiento de los "zombis", y al porqué de la "resurrección" de los muertos. Una extraña radiación procedente del planeta Venus, transportada a la Tierra por una sonda espacial, es la que produce una mutación en el cerebro humano y en consecuencia ciertos "espíritus" (demonios, claro) poseen y controlan el cuerpo humano. Ya vimos como la perturbación de las funciones cerebrales naturales y normales provoca que se rompa el "filtro" y protección que Dios nos ha dado para protegernos de las influencias demoníacas. Así que, a pesar de lo rocambolesco de la explicación dada en la película, Romero no iba tan desencaminado respecto a nociones de demonología y parece que intentaba trasmitir algo más que un mensaje de crítica social. Y quizás el simbolismo y la mitología tienen también un papel importante; la radiación procede del planeta Venus, y la Diosa Venus, en la tradición ocultista occidental, es una imagen del eros, del deseo carnal en su sentido más perverso. Y cualquier conocedor de esa tradición ocultista sabe que la Diosa Venus no es más que una de las máscaras o atributos de Satanás. De ahí que los "zombis", por esa carnalidad perversa a la que nos referimos, se dediquen precisamente a devorar cuerpos humanos. 

Por último, se rumorea, desde hace ya muchos años, la posibilidad de un holocausto "zombi" en la vida real, y ahora en un mundo permanentemente pandémico y en una cuenta atrás hacia el "apocalipsis" que pregonan los medios de comunicación, la posibilidad se hace más cercana y sugestiva. Hay bases bíblicas y científicas para afirmar que sí puede ocurrir, y que posiblemente ya esté sucediendo aunque de manera muchísimo más sutil de lo que vemos en las películas. El cine de terror nos habla de la realidad ( a la manera de un profeta ) pero la realidad no es exactamente como en el cine de terror. 




domingo, 3 de julio de 2022

Romero y la demonología

 


Los "zombies" de George A. Romero han representado a la sociedad industrial, en masa y como colectivo, víctima de un estado de trance que la posee, le destruye el alma y, manejada por fuerzas demoníacas, queda transformada en una bestia que persigue y devora todo lo que aún tiene vida. No obstante, como se afirma en la versión filmada por Tom Savini, "nosotros somos ellos, y ellos somos nosotros", apuntando hacia la maldad corriente y latente del ser humano normal, siempre desde esa intención de crítica social y postura nihilista, tan definitorias de Romero. Pero aparte de todo eso nos interesa especialmente ese ritual en torno a las ventanas que, en cada anochecer y a lo largo de esas horas de tinieblas, hay que sellar y reforzar para protegerse de esas fuerzas malignas que acechan desde el exterior del hogar. Así pues, digamos que Romero llega a la demonología sin pretenderlo, como lo haría un ateo que sólo quiere disertar sobre la sociedad de consumo y el estado de corrupción y pobredumbre en que se encuentra el alma humana, y omite ese trasfondo bíblico y espiritual acerca del verdadero origen del mal. Lo iremos viendo.