domingo, 23 de enero de 2022
El "trastorno demonopático" (II)
sábado, 15 de enero de 2022
El "trastorno demonopático"
Con la película Psicosis inauguramos otra etapa del cineforum en la que podremos seguir estudiando aspectos de demonología prescindiendo de los elementos fantásticos o explícitamente sobrenaturales. Sin embargo, en este caso veremos un detalle muy interesante. Y es que pareciera que Alfred Hitchcock fue el primer cineasta que insinuó, con su característico pundonor psicoanalítico y sutileza, que detrás de todas las psicopatologías con consecuencias criminales está la influencia de los demonios como inductores de las enfermedades mentales, algo muy reconocido en algunos ámbitos religiosos. Vamos por partes...
1. Un escenario daimónico,una pesadilla en blanco y negro
Existe una generación de espectadores cuya espiritualidad gótica y romántica se alimentó de la ensoñación acerca de un viaje por carretera durante una noche lluviosa e inquietante. De repente aparece un desvío que conduce al Motel Bates, una construcción de maderas carcomidas y polvorientas, y sin embargo puede resultar acogedor, en un paraje desolado, extraño, que parece irreal y surgido del subconsciente de los personajes. Todo ello coronado por la imagen de esa casa que se alza sobre un montículo allende del motel, tenebrosa, hechizada y hechizante, inmediatamente sabemos que el origen del mal está en la casa.
2. No robarás
La primera protagonista del relato es una mujer que roba dinero. No puede haber película de terror sin personajes que hagan algo malo para justificar la intervención del mal, que en estos casos es un mal que actúa a modo de justicia divina que cae sobre los pecadores, como tantas veces hemos visto a estas alturas. Pero resulta interesante ver cómo Hitchcock construye una parábola sobre la codicia desde la misma condición maligna del dinero y del uso perverso que el ser humano le da. Primero, alguien utiliza el dinero como forma de fanfarronear ante la mujer atractiva, posteriormente ese fajo de billetes oculto bajo el papel de periódicos aparece, con recurrentes planos en zoom, rodeado de un halo de malignidad. Tras la famosa escena de la ducha, y una vez la justicia macabra del slasher ya ha intervenido, empieza el verdadero recorrido para resolver el enigma psiquiátrico y demonológico.
3. El psiquiatra no tiene ni pajolera idea
Así pues, sobre esta película se puede hacer una lectura estrictamente demonológica. En sus minutos finales aparece el personaje que da una explicación psiquiátrica sobre el caso de Norman Bates, con todo lujo de detalles y un discurso perfectamente hilvanado y coherente. El espectador, claro, lo compra con la boca abierta, pero es todo apariencia. Hitchcock, con su plano-secuencia, nos saca inmediatamente de ese escenario porque quiere decirnos algo muy distinto ( sí, MUY distinto ) a lo que nos dice el psiquiatra pedante, llevándonos hasta la celda donde está Norman. Aparece, muy fugaz y sutilmente, la imagen de la calavera de la madre sobre el rostro de Norman, indicando el carácter sobrenatural de la fuerza que guía a Norman Bates. Pero sobre todo hay que fijarse en la expresión estrictamente demoníaca de la sonrisa final. El rostro ligeramente inclinado y la mirada fija en el objetivo ( en este caso es la cámara ) es una forma expresiva que el cine ha utilizado como código de maldad demoníaca. Veamos el caso de ilustres posesos como Jack Torrance:
lunes, 15 de noviembre de 2021
La realidad vencida
Vamos a intentar darle algo de luz a una película como Matrix e interpretarla desde el filtro y la guía proporcionadas por el mensaje de la Palabra de Dios, algo que en principio no es nada fácil teniendo en cuenta que es una película de pensamiento gnóstico. Tampoco resulta fácil verla como una película sobre demonología, aunque es verdad que en esta ficción sobre una realidad virtual creada por máquinas dotadas de consciencia e inteligencia con el propósito de esclavizar al ser humano, dichas máquinas y sus agentes infiltrados hacen el papel de demonios que quieren destruir la libertad del hombre. Hay muchas formas de interpretar los distintos papeles y elementos que entran en juego en la trama y nuestra interpretación tal vez no sea la más atinada pero nos va a servir para señalar hacia una cuestión de enorme importancia para los tiempos que estamos viviendo. En la película se habla de un despertar respecto a la realidad virtual que aprisiona a los seres humanos en una hipotética distopía, nosotros vamos a enfocar el forum en el despertar espiritual necesario y requerido para encontrar la liberación en estos tiempos finales.
Gnosticismo y conspiranoia
La filosofía gnóstica considera que nuestro mundo es creación del demiurgo, un falso Dios o un dios menor que de alguna forma engaña a los seres humanos para mantener su control sobre el mundo humano. Por tanto, el mundo es un lugar de por sí corrupto, despreciable, la materia es maligna, y consecuentemente el objetivo del guerrero gnóstico es renunciar a este mundo material y alcanzar una sabiduría trascendente. Si aplicamos esto a la sociedad actual y al inmediato presente, la conspiranoia fomentada por películas como Matrix considera, desde esa inspiración de raíz gnóstica, que el mundo está gobernado por el Mal, y en esa mezcla entre gnosticismo y cristianismo, terminamos adjudicándole a Satanás un poder y un grado de influencia excesivos. Satanás es la serpiente que engaña al mundo entero, pero hay que comprender cómo engaña y los límites de su capacidad de engañar, y ello está ejemplificado en la Biblia mediante el engaño a Eva: Satanás tergiversa y manipula, pero siempre utilizando la verdad. Por ejemplo, es cierto que Adán y Eva no debían comer del árbol del conocimiento, pero Satanás tergiversa la verdadera razón de esa prohibición. Matrix tuvo una cierta influencia en su momento, y supuso un pequeño despertar para muchas personas, pero a la larga ha condicionado nuestro pensamiento llevándonos al error. Porque, por otro lado, la Biblia enseña que nuestro mundo es creación de un Dios de amor y de luz, y no hace otra cosa que llamar a la puerta del corazón humano para liberarlo de la prisión que nosotros mismos construimos al negar a Jesucristo como camino, verdad y vida hacia la eternidad. Ese mismo Dios de Luz es el que gobierna nuestro planeta Tierra, sólo que cuando el ser humano renuncia al orden y a la Ley establecidas por Dios, queda a merced de la influencia del Maligno hasta donde Dios lo permite, pero siempre bajo los límites y el control establecido por el Dios de Luz. Concluyendo este apartado: ¿conspiranoia? sí, existe una conspiración contra la libertad y la felicidad del ser humano, y Satanás puede controlar e influir en la política, la medicina, la ciencia ( ahí tenemos la visión evolucionista que considera que el ser humano procede de una rama de primates, visión que ha triunfado en la universidad dando pie a la cosmovisión actual ) la cultura en general...pero Dios controla, en última instancia, la política, la ciencia, la medicina, la cultura, etcétera. No pretendo plantear una contradicción, sino sugerir un punto de visión equilibrada y realista que nos libre de ansiedades y temores innecesarios y que nos perjudican.
Vencer al mundo es vencer a la realidad
En una de las secuencias finales de la película tenemos la exposición de un despertar. Es aquella en la cual el protagonista, Neo ( Keanu Reeves ) por primera vez en toda la película, y tras el indispensable ritual de muerte y resurrección con un beso de amor, deja de huir de los siniestros agentes al servicio de Matrix y se detiene para afrontar la "realidad" con un estado mental diferente y que nunca había conocido hasta ese momento. Es entonces cuando las balas se detienen en el aire y Neo contempla la "realidad" como lo que es, un mundo falso y sin verdadera substancia, conforme a esta imagen de la película:
Entonces es cuando Neo sabe que las reglas que rigen ese mundo virtual no tienen realidad ni consistencia, y por tanto él puede actuar y ser conforme a un Ser verdadero, tal vez conforme a unas reglas que proceden de otro mundo más real y consistente que el de la realidad virtual, por eso Neo vence al sistema de Matrix y ni las balas ni los agentes pueden dañarlo. Trasladando esto a la sabiduría que procede de la Palabra de Dios, es fácil adivinar que esas leyes procedentes de un mundo más real y consistente que el de este siglo humano en el que estamos ahora son las Leyes del Cielo y del Reino de Dios. Cuando Cristo dijo "yo he vencido al mundo" manifestaba su forma de vencer a la realidad. Ahora bien, nosotros no vivimos en un mundo virtual. El sufrimiento es real, el amor es real, el principio y el fin de la Historia son reales, y el Rey de reyes retornará y aparecerá en los cielos a la vista de todo el mundo. ¿Qué significa, por tanto, "vencer a la realidad", desde la enseñanza establecida por el Hijo de Dios?. Pues que, en cierto modo, debemos vivir nuestro día a día como si habitáramos en una realidad virtual, en el sentido de ser conscientes de que todo esto que nos rodea no tiene futuro, que nuestra reputación social y económica no vale nada, que nuestros problemas y sufrimientos son reales pero intrascendentes, que el fin está cerca y que nuestra mente debe estar puesta en la realidad eterna y verdadera, la del Reino de Dios y las Leyes del Cielo. Esto nos dará, a nosotros y a las personas que estén cerca de nosotros, y por nuestra confianza en Dios, una calma, una tranquilidad y una paz mental imprescindibles ante los terribles escenarios que se avecinan.
martes, 19 de octubre de 2021
Una inexpresiva tristeza
Demasiado pronto para ocuparnos de Halloween 2018, película que será mejor comprendida dentro de unos años, pero he podido apreciar en ella unos rasgos que hacen que merezca unos breves comentarios para el forum.
Pongámonos en esta perspectiva: Michael Myers se expresa a base de asesinatos, no necesita las palabras. Sus asesinatos, su forma de orquestarlos, de secuenciarlos, son un mensaje dirigido a nuestras corrupciones, al pecado que cometemos cada día. Ya hemos visto que, en nuestra interpretación demonológica, Myers es un ser humano poseído o bajo la influencia de inteligencias demoníacas pero - siguiendo el trasfondo ideológico del slasher conforme al libro de Luis Pérez Ochando - también hace el papel de ángel exterminador que mata a todos los que se apartan del "buen" camino de la ética protestante y capitalista y, por tanto, se han alejado de la protección divina ( Dios, evidentemente, no es capitalista y tampoco es protestante, pero creo que se entiende lo que intento explicar ). En las primeras películas de la saga y, concretamente, en la de John Carpenter, se hacía un especial énfasis en el castigo a los vicios de la juventud, pero la película de David Gordon Green ( traicionando aparentemente el espíritu de la original ) va más allá de eso. De hecho, la primera víctima de Myers es un preadolescente, pero hay que fijarse en la actitud y las palabras de dicho personaje; habla de sus diversiones y vemos cómo éstas en cierto modo le están alejando del aprecio hacia su progenitor. Por tanto, sigue en la tradición del slasher. Y ahora la que tal vez sea la mejor secuencia de la película ( a nivel de significados y de narración cinematográfica ) o tal vez de todas las películas que sobre Myers se han hecho, haciendo que la complejidad y el misterio de este personaje sean cada vez más grandes: aquella que arranca en plena calle, en la noche del 31 de octubre, y comienza la sucesión de planos-secuencia que acompañan al espectro de Myers adentrándose en los apacibles hogares de Haddonfield. En ése punto es cuando la película empieza a romper los esquemas tradicionales de forma escalofriante e inesperada, porque Myers empieza a matar a adorables amas de casa, sin ninguna justificación moral aparente como solía ser hasta ahora. Sabiendo que hay un código moral que guía a Myers y que no da un cuchillazo sin razón, la narración nos obliga a tener que imaginar esas corrupciones veladas tras la aparente bonhomía de esas mujeres. En otro momento magistral de la secuencia, Myers se detiene durante unos instantes ante la cuna de un bebé que la cámara no nos muestra pero cuyo llanto podemos oír, paralizando la mente y el corazón del espectador... pero Myers respeta la vida del bebé y pasa de largo, como diciéndonos que en esta sociedad sólo los bebés conservan algo de pureza, hasta las madres y los padres de buen nombre y rango social ya forman parte de la maquinaria de destrucción que nos gobierna. La conciencia moral de Michael toma una nueva dimensión, y alguno se preguntaría, mirando a la parte humana del personaje, si detrás de esa máscara inexpresiva y robótica no habrá una lágrima y un recuerdo cargado de melancolía. Así pues, todos mueren y todos deben morir: la pareja de reporteros amarillistas que van tras la pista de Laurie, el habitual grupito de jóvenes fiesteros, los agentes de la ley que mean fuera de tiesto, y hasta el nuevo psiquiatra sucesor del Doctor Loomis que hace el papel del típico que quiere pasarse de listo ( el personaje que habla de la supuesta aleatoriedad de los crímenes perpetrados ) y termina con la cabeza reventada por el pie de Myers.
Cuarenta años después, el círculo de víctimas de Myers se amplía y abarca otros perfiles distintos al del joven adolescente e irresponsable, un modo de decirnos que la corrupción en la sociedad actual está ya mucho más extendida que en 1978 y sólo queda la inocencia en la cuna de un bebé. Laurie sobrevive, otra vez parece ganar el duelo, pero cada vez es más fácil imaginar que Myers se deja ganar una vez más.
domingo, 17 de octubre de 2021
En el tiempo daimónico
Viendo lo expuesto en la película The Curse of Michael Myers, ( una de esas cintas que tal vez tenga algunas cualidades no del todo reconocidas, pero que principalmente forma parte de ese basurero del cual sólo podrán extraer algo valioso quienes estén dispuestos a tomarse la demonología muy en serio ) la reflexión sobre la existencia del mal se asienta en esa imagen del mal encarnado en alguien aparentemente de carne y hueso, como sucede en la ficción cinematográfica planteada. No sirve de nada matar el cuerpo, pues el mal tiene un origen espiritual y habita en regiones invisibles que están más allá del mundo físico que percibimos. Ahora bien, en el cine de hollywood te muestran las apariciones que pueden tener un origen demoníaco ( como la figura del hombre de negro con sombrero, o la misma figura espectral de Myers ) y esas apariciones, efectivamente y atendiendo a los testimonios, son reales para las personas que las perciben, y los que estudian demonología deben tomarlas en serio. En cambio, las muertes inmediatas y violentas que les suceden son pura fantasía e invención cinematográfica. Los seres del mundo feérico no suelen matar ni atacar a las personas, simplemente aparecen, están ahí como una señal, o a veces como de alguna manera tratando de intimidar o comunicar algo a los seres humanos, pero no tienen poder para matar de esa forma. Por eso debemos indicar que estas festividades pueden servir para fortalecer una visión espiritual del mundo, pero no es correcto usarlas para promover el miedo, y creo que en este cineforum se comete dicho error.
Debemos vivir desde el respeto a las realidades espirituales en las que creemos, no desde el temor. Esa podría ser una forma de "contrahalloween", libre de las exageraciones y temores propios de los púlpitos tanto católicos como protestantes y, por otro lado, libre de la frivolidad festiva de alcohol, sexo y disfraces.
domingo, 10 de octubre de 2021
Laurie
Asegurad las ventanas, cerrad las puertas, apagad las luces, no salgáis...es la noche de Halloween y ésta lleva asociadas unas pautas de conducta y de higiene para la vida, siempre desde esa conciencia de que existe un mal por encima de lo normalmente aceptado. Sin embargo, como una especie de ritual expiatorio, la absurda tradición consiste en sacar a los niños a la calle durante unas pocas horas, disfrazados justamente de esas figuras y criaturas del mal que personifican el peligro del cual queremos protegerlos. Si insistimos en decir que el hombre del saco no existe ( que no existen los fantasmas y lo demoníaco ) traicionamos la Fe que pretendemos defender, traicionamos una cosmovisión, y dejamos que sólo los niños y los hombres sabios y ancianos que han lidiado directamente con el mal sean testimonios de que "ahí fuera está él".
Laurie- Jamie Lee Curtis, decíamos, es la que "vence" al mal, muy relativamente hablando. Pero ¿por qué es ella la única que sobrevive?. ¿Es de verdad una chica perfecta, teniendo en cuenta esos signos de necesidad sexual reprimida, esos comentarios libidinosos que dice en contadas ocasiones sólo por quedar bien con sus amigas y parecer una chica moderna?. Una chica, al fin y al cabo, necesitada de calor sexual pero poseedora de unas virtudes que espantan a los hombres. Ese aspecto la dota de un magnetismo personal que atrae a su perseguidor a la vez que la protege de él, constituyendo una defensa y vindicación de su inteligencia y de su conservadurismo extremo.
No salgas de casa, evita las diversiones y las tonterías, vístete con decencia, dedícate a estudiar o a trabajar, cuida de los niños, respeta a los mayores, ama a todo el mundo. Esa es la virtuosa Laurie, algo que encaja con los preceptos divinos para una vida feliz y alejada de las zonas de peligro donde los demonios pueden dañarnos con mayor facilidad, la ética protestante en su interpretación más rígida, lo cual supone que en cierto modo se aleja del verdadero Espíritu de santidad, pero ese debate es para otro día...
Laurie como roca que preserva la pureza y la rectitud, la perseverante, la que nunca cambia; en una secuencia cargada de significados, en las clases de literatura del instituto donde estudia, se menciona al Destino y a la justicia vinculados al carácter justiciero de Michael Myers, el niño abandonado por su hermana que toma su venganza matando a los jóvenes que siguen quebrantando esa ley de Justicia y abandonando a otros niños ( Annie muere porque deja su encargo de cuidar a la pequeña Lindsey y entra en la zona oscura de influencia de Myers ) mientras que por su lado Laurie es la justiciera que contribuye a poner fin a la masacre. Cuestión de Justicia, la de Myers y la de Laurie.
Por último, la secuencia en la que Laurie avanza lentamente hacia la casa de los crímenes, en plena noche, entre el viento otoñal y la evocadora partitura musical de John Carpenter. Cuando esta película amaneció en el mundo en el año 1978, en esos momentos el público, con corazón encogido, pensaba "¡no entres en esa casa!". Ahora tiene un efecto contrario, es como un duelo bajo las estrellas, es el alzamiento de una heroína, la virtud recompensada, es la única que va a vencer al monstruo.
jueves, 7 de octubre de 2021
El espectro de Haddonfield
Nadie puede matar al hombre del saco, porque no es real, es decir, no es humano...pertenece al reino de lo daimónico o demoníaco. Una sombra, un espectro entre los rincones oscuros del paisaje urbanizado, un rostro inexpresivo o indescriptiblemente malévolo, una amenaza alimentada por el miedo de los niños que han oído hablar de él sabiendo que en realidad no debería existir. Existe como fenómeno perceptivo, cosas que la gente ve y se da cuenta que están fuera de la realidad ordinaria, pero no saben definirlo, y por ello le llamamos común y simplemente fantasma. Y es interesante comprobar la exposición que de ello se hace en Halloween, partiendo de una historia acerca de lo que podría ser el típico psicokiller de carne y hueso pero que Carpenter lo lleva al terreno de los arquetipos y de lo sobrenatural. Añado que para una panorámica completa de ese concepto de los daimónico es imprescindible acompañarla de Halloween II, donde en un momento dado Donald Pleasence -Sam Loomis nos habla del samhain como manifestación del inconsciente entendido en un sentido psicológico. Ésa sería, pues, la vertiente romántica del otoño y del samhain o halloween en concreto, por cómo nos pone en alerta respecto a las oscuridades que habitan en este mundo. Lo que Jung, desde su sesgo psicologicista, llamaba inconsciente es en verdad la parte oscura de la realidad, aunque sea una realidad fluida, multiforme, indefinida, a medio camino entre lo literal y lo metafórico, lo físico y lo espiritual, conforme a la filosofía expuesta por Patrick Harpur. Más allá de lo aportado por la filosofía humana de raíz platónica, la Palabra de Dios nos advierte del carácter maléfico de por lo menos una buena parte de esas oscuridades, y la película de Carpenter termina dando algunas lecciones de demonología bíblica.
Una figura espectral que acecha desde los rincones oscuros de la realidad







